10 años en Madrid

Después de que el año pasado anunciara que todo iba a girar en torno al diez, seguimos con los décimos aniversarios, ya que hoy mismo cumplo diez años viviendo en Madrid, esta ciudad que me recibió con los brazos abiertos para después demostrarme lo dura que podía ser, hacerme más fuerte y finalmente convertirme en uno más dentro de ella.

No puedo decir que este tiempo haya pasado volando ni que parezca que fue ayer cuando me vine. Pienso en el día de la mudanza Logroño-Madrid y lo veo tan lejano… Además me veo como si por entonces fuera solo un niño, un alma perdida en busca de su lugar. Era inocente, vulnerable, frágil… Estos diez años han sido una escuela, una preparación para lo que soy ahora y todo lo que está por venir, que va a ser todo bueno, muy bueno.

En estos diez años he llorado mucho. Al principio la soledad, el ruido del silencio en una ciudad donde nunca hay silencio… Aquello hizo que me creara una coraza, un mecanismo de defensa para no sentir el dolor. Eliminé de mí la capacidad de echar de menos que me hizo parecer un poco egoísta, pero era lo único que podía hacer. Me convertí en alguien independiente emocionalmente, en alguien más distante. De no haber sido así, habría vuelto corriendo a Logroño y sabía que eso era lo último que tenía que hacer.

En estos diez años he sido feliz. En esta ciudad he encontrado mi camino, mi sentido, mi otro yo, mi verdadero yo. Si no hubiera venido, eso no habría ocurrido y no habría tenido tantísimas oportunidades para hacer tantas cosas que he hecho y que me quedan por hacer. Conocí la magia del wiccano y solo por eso ya ha merecido la pena. Aquí he terminado de quitarme todas esa capas de mierda de las que escribía hace trece o catorce años, cuando comencé con este blog. Ahora soy lo que quiero ser sin que nadie me diga lo que tengo que hacer, cómo tengo que actuar, hablar, vestir… Aquí he aprendido que la vida de cada uno pertenece a cada uno, que nadie puede decirte cómo tienes que vivir, que tu familia no puede evitar comportarse como si tu vida fuera de ellos, pero que les tienes que hacer comprender que no es así, al igual que tú no pretendes que sus vidas te pertenezcan. Cada uno es dueño de su vida, cada uno tiene que seguir su camino, cada uno tiene que asegurarse de que, al llegar al final, no se va a arrepentir de nada que no haya hecho. Arrepentirse de los errores es humano, pero de lo que no has hecho es de cobardes.

Estos diez años han sido cruciales en mi vida y me han demostrado que haberme venido a vivir aquí ha sido lo mejor y lo más inteligente que he hecho nunca.

Además, he tenido regalos de aniversario, sí. Ayer mismo firmé el contrato de lo que va a ser mi próxima novela publicada que, si todo va bien, saldrá antes de que acabe el año. También escuché la demo de mi próximo single, que va a ser dar un gran paso después de ese “Invítame a Volar” que tantas alegrías me ha dado.

Feliz aniversario, Javier, feliz aniversario, Madrid.

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