Aquí, a los pies de tu tumba, vuelvo a tenerte a mi lado y me sigo preguntando por qué. Has dejado tantas preguntas de las que sólo tú tienes las respuestas…Estando contigo, a solas, te he recordado como si estuvieras otra vez vivo y he llorado. No me importa. No podía verme nadie. Bueno, tú sí. Estamos solos tú y yo y estas lágrimas van para ti. No sé si tú estarás llorando por mí. Ojalá supiera lo que piensas, lo que pensabas. No hace ni dos años que aquel camión se te llevó para siempre y sigo sin acostumbrarme. Si supieras todo lo que llevo dentro, todos mis pensamientos, volverías y me abrazarías. Te diría que nada de lo pasado importa con tal de que siguieras vivo, pero has muerto y ya ves que me enseñaste una valiosísima lección: no vivir nunca con rencor. 
Invítame a volar, a soñar contigo, a hacer un viaje en el que las preguntas dejen de golpearme y solo existamos tú y yo, papá.

Author: Javier Herce