15 años de aquel 13 de mayo que cambió mi vida.

Hoy se cumplen quince años de aquel trece de mayo que cambió mi vida para siempre. Cada vez que llega este día, desde entonces, me acuerdo y yo diría que siempre he escrito algo en el blog sobre ello, pero esta vez es diferente. Quince años es ya una cifra importante. Parece que fue ayer y, a la vez, es como si hubieran pasado cien años, varias vidas o, más bien, como si en realidad hubiera sido otro Javier el que hubiera vivido aquel proceso en el que se encontró consigo mismo y tuvo que luchar contra todo lo que los demás decían que tenía que ser, para ser él mismo.

Fue duro y doloroso. Muchas lágrimas quedaron en el camino, pero mereció la pena. La lucha que libré terminé ganándola, aunque a día de hoy, sigo son poder escuchar aquel Baby Can I Hold You, de Tracy Chapman, la canción que me hizo darme cuenta de que en realidad estaba completamente solo, que nunca me han gustado los abrazos, pero que necesitaba que me abrazaran, que me quisieran un poco… Y para ello tenía que vivir mi vida, ser yo mismo y romper los barrotes de lo que llamaba mi jaula.

Ahí empezó el camino que terminó trayéndome a Madrid, pero lo que ocurrió aquel trece de mayo de dos mil tres fue algo tan impactante para mí, tan importante que, como he dicho, cambió mi vida para siempre. Nunca he vuelto a ser el mismo. El Javier de antes quedó atrás y empecé a vivir de verdad.

Sigo haciéndolo, sigo encontrándome y sigo sin poder escuchar esa canción.

Author: Javier Herce