Escribiendo una nueva novela

Desde que murió mi padre, hace nueve meses, no había vuelto a escribir. Lo he intentado, sí, varias veces. He empezado dos novelas desde entonces y las dos las he desechado. Simplemente no podía escribir. Había algo dentro de mí que me impedía desarrollar algo que siempre he hecho con muchísima facilidad. De repente se había vuelto complicado. Decidí no forzarme y dejar que pasara el tiempo hasta que estuviera preparado para volver. Ese momento ha llegado.

Todavía no me he recuperado de su muerte. Aún me sigo sorprendiendo pensando en él como si estuviera vivo, pero ya estoy listo para seguir sacando de mí todo lo que llevo dentro. De momento me voy a olvidar de esas dos novelas que había empezado. Llevo unos días dándole vueltas a una nueva historia y siento que es con esa con la que tengo que volver a ser el que era. En ella contaré cómo un padre arrepentido siente que es tarde para pedir perdón. Hoy mismo he empezado a escribirla, despacio, con calma. Dejaré que vaya saliendo sin forzarme e ilusionándome con lo que hago.

Escribir me hace sentir vivo, mucho más que la fotografía, por mucho que la gente piense que esa es mi gran meta. Creo que hay más personas que me conocen como fotógrafo que como escritor, pero mi gran pasión es la escritura, cosa que a la mayoría de los que me siguen les importa bien poco. A mí eso me da igual. Yo me tengo que guiar por las cosas que me apasionan y las que me hacen feliz.

La fotografía es algo más visual, más directa, algo que puedes hacer con más personas. El oficio del escritor es solitario y por eso muchos no saben cuándo lo estás haciendo, porque no te ven.

Hoy empieza una nueva aventura y pienso disfrutarla al máximo, porque me merezco volver a ser el que era.

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