Al quirófano

Cosas que uno no podía esperarse al empezar el día.

Desde hacía meses (porque la seguridad social de este país funciona así), tenía cita con el otorrinolaringólogo porque mi profesor de canto me lo había aconsejado. Tengo más flemas de lo normal, los llamados pollos, que molestan mucho al cantar. No es algo de ahora, sino que me lleva ocurriendo toda la vida. Para descartar que fuera algo de mi alergia animal, sinusitis o cualquier otra cosa, pedí cita y esa cita era hoy.

Yo iba pensando que me dirían que es por mi alergia y me mandarían a casa pero, para mi sorpresa, era otra cosa y la noticia que me han dado no me ha gustado nada. ¿De dónde viene? De mi nariz, mi talón de Aquiles.

Toda mi vida he tenido problemas respiratorios por mi nariz. Lo pulmones están perfectamente, pero el problema viene de mi nariz. Nací con los conductos respiratorios muy estrechos y de adolescente intentaron arreglármelo con ortodoncias (una historia muy larga, aunque parezca que los aparatos dentales no tienen que ver con la nariz). Al acabar el proceso la cosa mejoró, pero seguía sin respirar bien por la nariz. Casi siempre solo por un lado, a veces por ninguno, otras con la sensación de que el aire no entra bien… Aprendí a vivir con ello porque nadie me hacía caso. Las veces que lo comentaba, me decían que eran tonterías, cosas mías, y a día de hoy me lo seguían diciendo, hasta que he ido al otorrino.

Después de hacerme unas preguntas sobre las flemas, antes de mirarme la boca, ha querido verme la nariz. Nada mas echar un vistazo sus palabras han sido: “Oh, tienes el tabique desviadísimo”. Al comentarme que estaba convencida de que me venía de ahí, por fin, por primera vez en mi vida, he sentido que alguien me comprendía. Le he explicado lo que yo sabía sobre mi nariz y me ha entendido perfectamente.

El caso es que como no respiro bien por la nariz, obligo a hacerlo pro la boca y le doy a la garganta el doble de trabajo que debería tener, por lo que toda la mucosa baja ahí. ¿La solución? Operarme la nariz, algo que no me apetece nada. Tienen que abrirme, arreglarme el tabique y cerrar. Me ha asegurado que estéticamente no me cambiará nada la nariz ni la cara. De ser así, no me lo haría bajo ningún concepto. Llevo toda la vida viviendo con esto y puedo seguir haciéndolo. El caso es que me lo ha aconsejado, porque respiraré mejor.

Levántate un día tan tranquilo y vuelve a casa con la noticia de que tienes que pasar por el quirófano. Como si este último año y medio no hubiera ido al hospital lo suficiente…

Author: Javier Herce