Así van las vacaciones

Todo lo bueno tiene un final y las vacaciones van acabando, aunque me he encontrado, sin saberlo, con dos días extras, así que no vuelvo al trabajo hasta el miércoles.

Están siendo unas vacaciones muy atípicas, y es que nunca las había vivido así, al margen de las restricciones por la pandemia, aunque tiene mucho que ver con esta. Yo, por mi trabajo, no he vivido el confinamiento y no he estado encerrado en casa, ya que todos los días tenía que ir a trabajar, pero el hecho de no poder ir a ninguna parte que no fuera a trabajar, hizo que me acostumbrara a no salir demasiado, sobre todo a no salir por el placer de salir, para caminar un rato y que me diera el aire. Antes del estado de alarma era muy difícil hacer que me quedara un día en casa, pero eso ha cambiado. Ya no me apetece salir solo por el único motivo de estar en la calle. Si no tengo que ir a ninguna parte y no tengo que hacer ningún recado, prefiero quedarme en casa. Eso ha ayudado mucho a recuperar el ritmo con la escritura y, como mi vida social es poco más que cero, tampoco tengo la necesidad de salir, así que he aprovechado para descansar, recoger la casa y acabar de ver una serie que llevaba un tiempo viendo en Netflix y que me he tragado en los últimos cuatro días a una media de entre ocho y diez horas diarias hasta que la he acabado del todo: Las chicas Gilmore. Llevaba un tiempo viéndola y, como tiene siete temporadas de veintidós capítulos cada temporada a cuarenta y cinco minutos cada capítulo, la cosa iba lenta… hasta ahora. Me quedaban tres temporadas y las he visto en cuatro días. Se ha convertido en una de mis series preferidas. Me ha gustado tanto… Ojalá hicieran más series así. Además, me ha inspirado mucho para una posible novela, juntado a lo que me inspiró las dos veces (sí, dos) que he visto Mujeres desesperadas.

Ahora todo el mundo ve series fantásticas o de ciencia ficción, pero a mí las que me gustan son las realistas, las que plantean situaciones e historias cotidianas. Me ha dado tanta pena acabarla… Hicieron una segunda parte hace poco sobre cómo eran los personajes diez años después, pero no tiene la misma frescura.

Estos días también he andado con la corrección de la nueva novela, aunque no tengo prisa en acabarla mientras dure el verano. También ando tomando apuntes para la próxima que voy a empezar, que es muy probable que sea una continuación de “Matar a un vampiro” y “La venganza del vampiro”, con protagonista femenina, nuevos personajes y que se podrá leer de forma independiente, por lo que podría convertirse, no en una trilogía, sino en una saga. Ya no estoy tan seguro de querer escribir esta la siguiente, después del chute de inspiración de la serie, pero lo que sí es seguro es que este mismo mes empezaré a escribir nueva novela.

He estado dando retoques a las nuevas canciones. Aquí tampoco tengo prisa, ya que con la que está cayendo, no debería de ir todavía a Logroño para grabar, por lo que me lo tomo con calma. A este paso, puede que no vaya en todo el año, aunque mi plan era ir en septiembre, pero la cosa se está poniendo cada vez más fea, así que ya veremos.

Como aún me quedan dos días extras de vacaciones, me toca seguir disfrutando de ellas, de estar en casa leyendo, escribiendo, cantando y viendo series. ¿Se puede pedir más? Por supuesto que sí, pero ahora mismo es lo que hay.

Author: Javier Herce