Colección de cromos Monstruos.

De vez en cuando, navegando por la red, te encuentras cosas que hacen que te acuerdes de épocas pasadas de tu vida que te marcaron y que pensabas tener olvidadas. Hoy me ha pasado. ¿Con qué? Con una colección de cromos. Era de esas cosas que de vez en cuando recordaba, aunque pensaba que no tendría nunca una imagen real de ese recuerdo que, vivido de niño, se distorsiona con el paso de los años. Se trata del álbum de cromos que se llamó simplemente Monstruos y costaba sesenta pesetas. En realidad eran unas cuantas hojas, a modo de periódico, en horizontal, en el que se agrupaban los monstruos por temáticas. Recuerdo muy bien haber hecho esa colección, comprar los cromos e intercambiarlos con los demás niños. Todo el mundo quería completarla y estaba de moda.

Corría el año mil novecientos ochenta y seis y hay que decir que en esa época había mucha más manga ancha con los niños y lo que podían ver o tener. Los cromos eran ilustraciones, algunas bastante explícitas. Estoy seguro que hoy en día no habría estado permitido considerar esa colección como infantil y de ninguna manera a niños se les habría permitido hacerla. Eran otros tiempos. Sin redes sociales, sin móviles… La forma de entretenernos era otra y lo vivíamos todo de una forma muy diferente a como lo viven ahora los niños. Era muy habitual que con siete y ocho años vieras películas de terror no recomendadas para menores de dieciocho. Ahora mismo sería impensable. Yo, por ejemplo, crecí viendo películas de terror y eso me ha marcado toda la vida, y lo digo para bien. No digo que ahora los niños deban hacerlo, sino que era otra época y otra forma de ver y asimilar las cosas.

Ver fotos de esa colección de cromos me ha traído muchos recuerdos muy buenos. Las ilustraciones las recordaba más impactantes pero, claro, las vi en su día con los ojos de un niño y ahora las veo con los de un hombre. Un agradable recuerdo que me ha alegrado la mañana y me ha traído un poco de nostalgia…

Author: Javier Herce