De nuevo en el estudio de grabación.

Mientras el verano sigue haciendo de las suyas, que es básicamente existir, la vida sigue lenta esperando que llegue septiembre y el mundo vuelva a girar. Nunca deja de resultarme curioso cómo todo se para en verano. Yo, que intento no parar nunca, me enfrento a un muro de piedra, a un día tras día lento, esperando a que la gente decida resucitar y volver al mundo real.

Por suerte sigo haciendo cosas, cosas que tienen que ver con la música, porque esta misma semana he estado de nuevo en el estudio de grabación IraeStudio. Fue el pasado lunes, veintinueve de julio, y martes, treinta. Sigo con el proceso de grabación de lo que va a ser mi primer álbum, aprendiendo producción, composición y sacando siempre algo nuevo de mis visitas al estudio.

Esta vez tocaban otras dos canciones y un pequeño retoque a una de las que grabé la vez anterior, la que va a ser el próximo single. Resulta que después de enseñársela a mi profesor de cantó, detectó que uno de los agudos no estaba bien hecho y había que repetirlo.

El lunes por la mañana empezamos con el tema nuevo, casi improvisado. ¿Por qué? Porque hasta el mismo sábado, dos días antes, no terminé de componerlo.

En este viaje iba a grabar un versión mejorada de uno de los temas que hice en primavera, cambiando el tono y, para aprovechar el tiempo en el estudio, quería hacer dos canciones, pero no tuve claro hasta el último momento de cuál iba a ser.

Durante la semana pasada le estuve dando vueltas a una demo instrumental que hice hace un año, a la vez que Salir de Aquí. Me gustaba esa base, pero no se me ocurría nada para darle letra. Estuve toda la semana dándole vueltas y al final me salió una letra sobre la sangre, aprovechar la vida y hacer lo que tú quieras sin escuchar lo que dicen los demás. Cambié las bases y quedó un tema que prometía bastante, aunque en un tono mucho más grabe de lo que estoy acostumbrado, sin contar los agudos finales.

Estuvimos toda la mañana con esa canción, de la que no tenía muchas esperanzas, por lo rápido que lo había preparado todo y prácticamente sin ensayar. Al terminar todo sonaba mucho mejor de lo que me esperaba, con un estribillo que resultó ser bastante efectivo y la impagable ayuda de Alberto.

Intentamos empezar el segundo tema, pero tenía las cuerdas vocales muy cansadas y preferimos descansar y seguir después de comer. Durante este viaje he descubierto qué es lo que de verdad hace que mis cuerdas queden tan machacadas cada vez que grabamos, y no es el hecho de cantar canciones difíciles, sino carraspear. Mi visita al otorrino y futura operación han hecho que comprenda muchas cosas que hasta ahora veía como normales, pero que ya sé que tienen un motivo y un remedio.

Por la tarde tocó grabar de nuevo una de mis canciones que más me gustan. En su primera versión había algo que no me terminaba de convencer. El tono era demasiado alto y cansaba al oído. También notaba problemas de dicción y de control, así que con unos cambios en el tono y con arreglos nuevos, estaba convencido de que iba a quedar muchísimo mejor.

Estuvimos tres horas hasta que mis cuerdas no pudieron más y dejamos pendiente algo para el día siguiente, antes de volver a Madrid. Había carraspeado mucho y era algo que tenía que solucionar, porque eso hace que aguante menos cantando.

Al día siguiente por la mañana volvimos y escuchamos lo que teníamos para decidir qué íbamos a repetir y para dejarlo todo terminado.

El trabajo en el estudio cada vez es más fluido y las cosas salen mejor. Volví a grabar la frase que estaba mal del próximo single, repetí unos agudos del tema nuevo y dejamos terminado el tema que dejamos pendiente por la tarde. Hice muchos esfuerzos por no carraspear y mantener a raya las flemas. Esperemos que con la operación desaparezcan. Funcionó y no tuve irritación en toda la mañana.

Al final salieron dos canciones de las que quedé muy satisfecho. El trabajo duro tiene su recompensa y estoy deseando escuchar cómo queda la mezcla de Alberto.

en este viaje a Logroño he hecho poco más que estar encerrado en el estudio y pasar un poco de tiempo con mi madre. El martes por la tarde volvía a Madrid, a la vida real, al mes de agosto recién empezado, y podía seguir soñando con que todo algún día cambie.

Septiembre está a la vuelta de la esquina y hay que preparar cosas para empezar a enseñárselas al mundo.

Author: Javier Herce