Dos años desde que te fuiste

Hoy hace dos años que te fuiste para siempre y sigo sin acostumbrarme. El camión que se llevó tu vida también se llevó parte de la mía de alguna forma. Aquella noche en la que recibí la llamada con la voz de mi hermano, que no podía hablar, me dejó en shock y aún no me recuperado.

Todavía me sorprendo a veces pensando en ti y de repente recuerdo que estás muerto. La distancia que había, tanto física como emocional, hacen que se viva de otra forma. Dos años desde que te fuiste y todo se empezó a desmoronar. ¿En qué estabas pensando? Quiero creer que si ahora pudieras volver, cambiarías muchas cosas. Ahora desde arriba nos puedes ver y estoy convencido de que te estarás dando cuenta de que tus hijos siempre fueron eso, tus hijos.

No quiero volver a hacerte preguntas que no vas a contestar. Solo quiero decirte que, dos años después, no hay día que no piense en ti y en ese accidente que lo cambió todo.

¿Sabes que muchas, muchísimas noches, sueño contigo, aunque no se lo cuente a nadie? Para mí es como si siguieras vivo y en mis sueños hablas conmigo, me abrazas y entonces, dormido, soy feliz con mi padre.

Puede que en realidad seas tú que te metes en mis sueños y allí me cuentas cosas que nunca me dijiste estando vivo. Si es así, ya sabes lo que pienso y ya sé lo que piensas tú. Ahora que estoy despierto soy consciente, una vez más, de la realidad. Estás muerto y eso es algo que nunca va a cambiar.

Qué duro es estar despierto, ¿verdad? Bueno, mientras puedas acompañarme en mis sueños, al menos podré seguir viviendo tranquilo.

Esta noche nos vemos, papá, cuando cierre los ojos.

Author: Javier Herce