El 2018 se va

Al dos mil dieciocho le faltan solo unas horas de vida y, como todos los años, uno no puede evitar aprovechar para hacer memoria de cómo ha sido este año y cómo quiere que sea el próximo.

Ha habido dos grandes protagonistas en este dos mil dieciocho: la música y mi salud. La primera por motivos obvios. Tres singles han visto la luz y, con ellos, un aprendizaje enorme, muchas ganas de seguir aprendiendo y de avanzar el año que viene. El segundo protagonista lo ha sido sin que muchos se hayan dado cuenta. Yo, que siempre he gozado de una salud de hierro y que nunca he necesitado de cuidados médicos, he visto cómo durante este año he tenido que ir al hospital un buen número de veces y en secreto para no alarmar a nadie. Este año mi salud no ha sido la más sólida del planeta. Empezaba el año con los mayores dolores físicos que he tenido jamás debido a mi calcificación en el hombro derecho que me ha tenido meses con una movilidad muy reducida. Aún no me he recuperado, pero estoy mucho mejor. Eso juntado a otros motivos de salud ha hecho que este año conozca muy bien los pasillos del hospital, sitio al que hasta ahora nunca había entrado. No voy a negar que estoy preocupado, pero confío en que este año que viene desaparezcan todos los problemas físicos. En un año me han hecho más análisis que en toda mi vida. En todos ha salido que estoy bien, pero hasta que no desaparezcan para siempre los bultos y los ganglios no vuelvan a alterarse, no me quedaré tranquilo.

Sí, a este dos mil diecinueve le pido salud. No quiero volver a vivir con dolor constante, no quiero aprender a vivir con ello. Parece que lo voy a conseguir y no pararé hasta hacerlo.

Este dos mil dieciocho no ha tenido ninguna novedad literaria. Al final me he alegrado de que retrasos editoriales mantuvieran en pausa la publicación de la novela que he decidido no publicar. Dicen que todo ocurre por algo y esos retrasos me han servido para recapacitar y llegar a esa conclusión. Hace un par de días entregué a mi editor la alternativa a esa novela y, si todo sale bien, la publicación se mantendrá, solo que la historia publicada será otra, así que espero que este nuevo año al menos vea la luz una novela nueva.

En cuanto a la música, espero seguir creando canciones y grabándolas. Estoy avanzando mucho en las clases de canto y también aprendiendo temas de producción para poder seguir creando yo mismo mis propias canciones.

Otro tema ha sido la fotografía. En todo el año solo he hecho dos sesiones de fotos, una a Verónica Romero y otra al wiccano. No ha sido un año muy fotográfico y espero que el dos mil diecinueve le dé más uso a mi cámara.

Al menos ese trabajo con Verónica Romero (sumado a otro que hice con ella en diciembre del año pasado) ha servido para despedir este año con la salida del calendario oficial en el que salen varias fotos inéditas que le he hecho. Esta es la segunda vez que usan fotos mías para el calendario.

Pues nada, mañana se acaba el año. Ahora toca recibir el dos mil diecinueve con mucha ilusión y fuerza. La mía y la del wiccano.

Author: Javier Herce