Entrevista a Laura López Alfranca

El caso que me une a Laura López Alfranca es curioso. Llamémoslo destino, porque si no, no me lo explico. Todo empezó allá por 2011, cuando ella comenzó a colaborar con sus relatos de terror en todos los números de Ultratumba. Ese mismo año me enteré de que los dos esperábamos publicación de novela en la misma editorial. Salió mi “Matar a un vampiro” y su “La otra cara del espejo”. También, sin saberlo, Firmamos a la vez con el mismo agente literario, que los dos más tarde dejamos. No solo eso. Su segunda novela “La tierra estuvo enferma” salió en Nowevolution Editorial y más tarde en esa misma editorial se publicaba mi novela “Zementerio”. Demasiadas casualidades como para no tenerlas en cuenta, o no pensar que debe de haber ahí alguien empeñado en conectarnos.

Este año Laura nos ha dado la gran sorpresa al ganar, con su tercera novela publicada, el Premio Romántica de Kiwi Ediciones. El título de la obra es “Vida en pausa”, una historia que te va a enganchar, llena de personajes secundarios interesantes y de lectura ágil, donde la protagonista toma una decisión equivocada, dejando atrás al que podía haber sido su verdadero amor.

No quería perder la oportunidad de entrevistarla, porque otra cosa no, pero ella siempre tiene algo que decir.

JAVIER HERCE: Aunque has participado en varias antologías durante este tiempo, has tardado cinco años en publicar tu tercera novela. ¿Por qué?

LAURA LÓPEZ ALFRANCA: Estuve con una agencia tras publicar la segunda novela y la cosa no fue como debería. Cuando acabó el contrato, me encontré con que el mundo editorial había cambiado y esto supuso una readaptación que me llevó más de lo que podría esperarse en otros escritores, pero que no salió nada mal.

JH: ¿Cómo ha sido la espera para ti?

LLA: Una se acostumbra a los noes, es lo más habitual, por lo que la espera se hizo tranquila, a veces más desesperante y otras menos. Los síes son más complicados, dado que eso implica que desde que firmas el contrato, hasta que tienes a tu nuevo libro entre manos, hay un tiempo lleno de inseguridades, temores y te planteas si el/la editor/a va a cambiar de idea.

JH: Durante este tiempo habrás escrito unas cuántas novelas. ¿Tienes mucho material inédito que te gustaría ver publicado?

LLA: Sí tengo mucho material inédito, pero no creo que me gustase verlo publicado tal y como está ahora. Lo bueno del tiempo y la espera es que aprendes mucho y sabes que puedes sacarle mucho a una idea. Hay historias que quiero recuperar y corregir o incluso reescribir, volverme a probar a mí misma.

JH: Regresas a la novela por la puerta grande, nada menos que ganando el Premio Romántica de la editorial Kiwi. ¿Qué ha significado para ti ganarlo con “Vida en pausa”?

LLA: Una sorpresa, la verdad. Vida es mi primera incursión en la romántica en formato novela (he escrito relatos, en su inmensa mayoría con elementos fantásticos) y no esperaba ganar un concurso, simplemente que fuera pululando por editoriales un tiempo, luego la dejara tranquila, la corrigiera por enésima vez y comenzar de nuevo el ciclo. Cuando te rompen los ciclos mentales te sientes muy desubicada.

JH: Después de leer novelas tuyas de fantasía y terror ahora nos traes una romántica. ¿Por qué este cambio?

LLA: Fue un poco un pique personal (suelo picarme mucho conmigo misma). Decidí probarme si podría escribir una novela de este corte o no. Me vino bien para dar un paso hacia atrás y pensar qué estaba haciendo con mi carrera literaria. Sí, todos queremos llegar a una meta, pero no sabía si estaba recorriendo el camino como debía, que también es importante.

JH: En “Vida en pausa” Sierra, la protagonista, decide casarse con el hombre equivocado dejando atrás a su amor adolescente, que se queda esperándola. ¿Qué te inspiró escribir una historia así?

LLA: Me puse a recordar mis veinte años: esa etapa en la que te sientes muy segura, en lo que todo parece eterno y que lo que decides no puede deshacerse… Y cuando metes la pata, que lo haces y en grandes proporciones, el mundo se te hunde y nada tiene solución, el mundo se vuelve un lugar aterrador; cuando ya creces y maduras, te das cuenta de que la vida no es algo tan blanco o negro, pero debes trabajar para salir adelante cuando la pifias.

Al meditar sobre esos puntos de mi vida, me di cuenta de que podía salir una novela de ello. Tal vez mis preocupaciones pueden ir más hacia lo profesional que lo amoroso pero, ¿y qué? Esos sentimientos son muy parecidos sin importar lo que lo genere.

JH: ¿Por qué ambientarla en Estados Unidos?

LLA: Cuando toqueteo un género literario nuevo, busco un punto en común con el lector para sentir que hay algo sencillo entre tanta novedad. La cultura estadounidense es algo que conocemos la mayoría de las personas (su cultura nos ha inundado), por lo que era la opción más fácil para comenzar.

JH: La novela está llena de diálogos, conversaciones entre sus personajes de todo tipo. ¿Una muestra de tu personalidad habladora, o una forma de dar a conocer mejor a los personajes con su psicología?

LLA: Las dos, la verdad. Soy una persona muy habladora, a veces en exceso (no podía ser perfecta), pero también porque, como dice el dicho: “Por la boca muere el pez”. La psicología de los personajes se demuestra con sus acciones y sus palabras, narrar que un personaje es de una forma, pero que se contradiga por sus palabras y actos dice mucho, Además, para conocer a alguien tienes que hablar con esa persona y habiendo tantos secundarios en juego, no puedes tirar siempre de un: como se conocen, saben cómo piensan.

JH: ¿Cómo está siendo recibida la novela?

LLA: Creo que está teniendo buena acogida, algo que también me sorprende por todo lo dicho: primera novela en este género, solo me conoce mi madre… Ya se verá de forma sencilla: si consigo sacar otra novela del palo.

JH: ¿Eres una romántica?

LLA: Lo soy a mi manera. En el fondo, la mayoría tratamos de llevar esa necesidad de expresar sentimientos a nuestro terreno seguro. A algunos les sale fácilmente organizar un viaje sorpresa a París, a otros regalar flores y los hay que te dejan el último yogurt de la nevera, porque es tu sabor favorito. Soy más de gestos pequeños y tontos, de los que pasan desapercibidos.

JH: ¿Volverás al terror y la fantasía, o aprovecharás el premio para ahondar un poco más en las historias realistas?

LLA: Las dos cosas: la romántica me está ayudando a volverá disfrutar de todo el proceso de escritura, de la liberación que es teclear desbocada. La fantasía (en cualquiera de sus subcategorías) me ayuda a poder ordenar las ideas y analizarlas, a entender aquello que me rodea y lo que hay dentro de mí, por eso no puedo abandonar ni lo uno, ni lo otro.

JH: ¿En qué andas metida ahora?

LLA: Tras un año duro ando de descanso, pero tengo en la cabeza ideas para varios relatos, corregir y ponerme con otra de las hermanas O’Byrne, creo que le he cogido cariño a esa familia.

JH: ¿Cómo ha sido tu experiencia este año en la Feria del Libro de Madrid con nuevo trabajo bajo el brazo?

LLA: Cada año en la feria es completamente diferente al anterior y, como siempre, una gran experiencia conocer a nuevos libreros, lectores… Además de las firmas, estuve en el picnic organizado por Kiwi, que fue algo completamente diferente y divertido. Tengo muchas ganas de volver el año que viene.

JH: ¿Ves cambios en la literatura española con el paso de los años?

LLA: Muchos. Eso fue lo que me llevó a darme cuenta de que debía cambiar de público para seguir publicando. El mercado editorial es muy cambiante, a veces hasta el extremo que de un año a otro las tendencias y modas se suceden con rapidez. Es cierto que los buenos libros, esos que sabes que trascenderán con el paso del tiempo, siguen teniendo su hueco, aunque a veces lo tengan complicado para darse a conocer ante el gran público.

JH: Gracias por la entrevista y mucha suerte con “Vida en pausa”.

LLA: ¡A ti por hacerla y a los lectores por leerla!

Toda la información de “Vida en pausa” Aquí.

Texto y foto: Javier Herce (@javierherce)

Autor entrada: javierherceweb

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