Fin de semana intenso

Ha sido un fin de semana intenso en el que he dormido muy poco. Menos incluso de lo que acostumbro, así que hoy toca cura de sueño.

Todo empezó el sábado, después de varios días seguidos de madrugones. Por la noche fuimos el wiccano y yo a Medias Puri, nuestro punto de encuentro y referencia de los últimos meses, donde lo pasamos muy bien. Habíamos quedado en ir con más gente pero, como suele ocurrir, uno a uno fueron anulando la cita. Allí nos encontramos con David Blanco, que se nos unió, y nos metimos en un mundo que nos hizo, como siempre, olvidarnos de la vida real. Yo estaba dispuesto a disfrutarlo, pese a que tenía que madrugar para ir al trabajo por sorpresa, después de pensar que tenía el día libre y “pedirme” que fuera un rato por la mañana. Normalmente no me habría importado, pero a mediodía tenía una sesión de fotos con Susana Guerrero y sus ocho chicas de Burlesque que habíamos programado desde hacía tiempo.

Al final eran casi las seis de la mañana cuando me acostaba y las nueve y media cuando sonaba el despertador y me levantaba para ir a preparar un inventario, que costó algo más de tiempo de lo pensado y llegué un cuarto de hora tarde a la sesión de fotos, que habíamos retrasado a las dos. Menos mal que las chicas aún se estaban preparando y todo empezó con normalidad. Como eran muchas, la cosa acabó a las seis y media de la tarde. Llegaba a casa literalmente agotado, pero con la sensación de haber cumplido y de no haber anulado nada de lo que quería hacer. Acabar cansado no me importa si me quedo con la sensación de haber vivido algo, y este fin de semana lo he hecho.

Misión cumplida, Javier.

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