Las calles vuelven a tener vida

Después de más de mes y medio de estado de alarma, de haber pasado días dramáticos, ya iba siendo hora de ver algo de vida en la calle y sentir que vamos a ir recuperando nuestro día a día poco a poco. Las dos primeras semanas del estado de alarma fueron muy angustiosas. Algún día escribiré cómo lo he vivido. Los que hemos ido a trabajar durante este tiempo hemos visto una situación en las calles apocalíptica y, la verdad, ver hoy las calles de Madrid con vida ha sido emocionante.

Hoy el gobierno daba permiso para salir a pasear o hacer ejercicio de seis de la mañana a diez y de ocho de la tarde a once. El resto del día es para los mayores y en medio los niños. Por la mañana he estado trabajando, pero a las ocho y media, ya en casa, me he asomado al balcón y he visto gente en la calle. ¡Gente! Me ha parecido tan importante, que he bajado un poco. Al salir casi me he emocionado al ver vida, ver gente, bastante, saliendo de forma responsable. Así es como se hacen las cosas. Después de ver Madrid muerto día tras día, verlo vivo casi me hace llorar. Me he puesto tan contento, que me he quedado simplemente mirando a la gente, con mi mascarilla, y disfrutando de un momento que me estaba diciendo que esto se está acabando y que vamos a ir saliendo de esta pesadilla poco a poco.

Hay que seguir saliendo. Con responsabilidad, pero saliendo. Tenemos que recuperar la vida, las ganas por hacer cosas, la ilusión, y no dejar que el miedo hunda ni este país, ni el mundo.

Author: Javier Herce