Las dudas del escritor.

Una vez más, las dudas del escritor, pero esta vez no es por cómo van las cosas, sino por qué escribir.

Este verano volvía a comenzar la escritura de una novela de terror, una especie de continuación y, a la vez, vuelta a empezar de mis novelas de vampiros. Ahora mismo llevo media novela escrita, con cuarenta y seis mil palabras, pero desde hace cosa de un mes, la cosa no fluye como al principio. Empecé muy bien, metiéndome de lleno en la historia y escribiendo a diario una media de mil quinientas palabras, que es un buen ritmo, pero desde hace un par de semanas o tres… hay días que no escribo nada. No siento la pasión de las primeras letras e, incluso, llego a aburrirme, cosa que puede afectar, y mucho, a la escritura, así que me paré a pensar y a tomar una decisión. ¿Continuo o no?

Hace unos días recordé una historia que quería escribir hace tiempo, y que incluso empecé hace cuatro años, pero que dejé en el segundo capítulo, porque después de aquel accidente de tráfico, empezaron tres años en los que casi no escribí nada y no salía nada de mí, por lo que la dejé. Poco después empecé otra que fui cogiendo de forma intermitente hasta que este mismo año la cogí con fuerza (acabando con esa fase en la que casi no escribí nada) y la acabé.

Esa primera novela que empecé hace cuatro años ha vuelto a mi mente y ahora tengo esta otra pregunta: ¿Sigo con la novela de vampiros, o escribo este drama muy en el estilo de “Piensa en mañana” y “Todo lo que quise decirte y no pude”? A veces es bueno parar. Esa novela de vampiros iba a ser la tercera que escribiera este año, después de más de tres sin escribir ninguna (“Todo lo que quise decirte y no pude” acabé de escribirla unos días antes de ese accidente de tráfico. Si en aquella noche oscura aún no la hubiera terminado, ahora mismo no se habría publicado, porque es muy probable que no la hubiera terminado). Estaba en racha y escribía sin descanso, pero ahora ha llegado el momento de parar, al menos unos días. Llevo toda esta semana sin escribir nada y veo que necesitaba respirar, después de ocho meses escribiendo todos los días. He decidido dejar esa novela de vampiros. Siempre habrá tiempo de volver a ella. Voy a coger aquella historia que empecé hace cuatro años y comenzar el proceso desde el principio, como si fuera una idea nueva, haciendo esquemas y preparándola desde cero. Eso puede que me lleve un par de semanas o un mes, ¿quién sabe? Estoy en un punto en el que necesito hacer las cosas bien, pero bien de verdad, y no forzar las cosas. Me acaban de publicar nueva novela, me van a publicar otra en breve y, aun así, tengo otras tres acabadas esperando a que algún editor la quiera publicar. Puedo permitirme el “lujo” de estar sin escribir unos días o semanas.

Las eternas dudas del escritor. ¿Qué le voy a hacer? Lo que sí sé es que estoy en el buen camino y que las cosas que salen, salen bien, que es lo importante.

Hasta pronto, vampiros.

Author: Javier Herce