Madame X ya está aquí.

Por fin llegó el día. Desde que se hizo el anuncio oficial parece que han pasado varios meses y no han sido ni dos. Sobre todo que desde que se sabe que se encerraba en el estudio a dar forma a su nuevo trabajo musical han transcurrido casi dos años. Sí, se ha hecho largo, pero ya está aquí y en mis manos. Madame X, el nuevo álbum de Madonna, es una realidad y, para un fan como yo, un día así (cosa que en los últimos años cada vez se da con menos frecuencia) es muy importante. Demasiado. Por eso el día de hoy se lo tenía que dedicar íntegro a mi gran ídolo.

Cada salida, desde que soy fan, de uno de sus álbumes lo recuerdo con emoción, porque todos ellos han sido importantes. Memorable fue la publicación de Amerian Life, un trabajo discográfico que me marcó; divertida fue la de Hard Candy, con la apertura de Fnac Callao a las doce de la noche para venderlo antes que nadie; extraña y accidentada fue la de Rebel Heart, con todo el escándalo de la filtración de las demos del álbum meses antes de su salida y el adelanto forzado de la publicación; entrañable fue la de Bedtime Stories, con una Madonna madura que salía del escándalo de Erotica y creaba un disco romántico, melódico, con el que pretendía resurgir de las cenizas; distinta fue la de Music, con la era de internet mucho más asentada en la vida de la gente. Podría seguir. Para todos tengo palabras y todos han dejado una huella en mí.

Ahora le toca el turno a MadameX, el álbum con el que Madonna demuestra que no le queda más remedio que amoldarse a los nuevos tiempos y que la forma de publicar álbumes y de promocionarlos ha cambiado por completo.

Cuando su carrera comenzaba, se fabricaban unos cuantos singles y maxi singles que se enviaban a las radios para que los pincharan, se llevaban a las discotecas para que los dj’s los pincharan y se confiaba en el boca a boca para triunfar. Después vino la era del videoclip, la MTV, y una nueva forma de crear música, que venía acompañada de imágenes. Después las grandes giras, con es vuelta de tuerca a la hora de crear un espectáculo, como lo fue el Blond Ambition Tour. Más tarde se empezó a hablar de internet y fue un gran apoyo para la promoción de música, hasta que eso se vio que tenía doble filo. Ayudaba a difundir la música… y nació la piratería, que perjudicó rápidamente las ventas de discos y se hizo cada vez más difícil tener cifras millonarias en las ventas. Por eso sabemos que Madonna se quedará para siempre como la cantante más vendedora de la historia, con más de 300 millones de discos. Ahora es impensable que nadie llegue a esas cifras. Estamos en la era del streaming. El ochenta por ciento del dinero de la música viene de la reproducción legal de la música por internet, sistema de consumo que lideran los jóvenes, por lo que artistas veteranos lo tienen más difícil para ser reproducidos en Spotify o Apple Music. No queda más remedio que adaptarse, porque las ventas de discos representan un pequeña parte del total de la música. Ahora no se habla de venta de álbumes, sino de unidades, ya que por X reproducciones (el número cambia dependiendo de la plataforma en la que se reproduce) se convierte en un álbum vendido, por lo que un artista puede vender un millón de discos, pero en realidad haber vendido doscientas mil copias. Lo demás son unidades equivalentes a las reproducciones en plataformas digitales.

Al principio esto parecía un lío, un sacrilegio, sobre todo para los que no concebíamos la música sin comprar un disco, abrirlo, escucharlo por primera vez… Incluso se empezaron a publicar menos ediciones y los valoradísimos cd singles cada vez se publicaban menos. Yo diría que casi nadie este año ha sacado singles en físico. Todo ha cambiado tanto que, o te amoldas, o te olvidas. Eso le ha pasado también a Madonna.

¿Cómo lo ha hecho ella con este MadameX? Sobre todo aprendiendo de lo sucedido con Rebel Heart, uno de sus mejores álbumes en años que estuvo enturbiado por la filtración de las demos, la comparación con el resultado final, la falta de interés por muchos, ya que lo habían escuchado todo antes de que saliera… Ahora se lo ha montado de otra forma, asegurándose de que no se filtrara nada que no quisiera ella, como algún sonido fugaz en videos que colgaba en las redes sociales (la que ella más usa es Instagram. En las demás prácticamente copia todo lo que hace allí y ya está) para crear expectación.

Se anunció la salida del álbum en mayo con la publicación del primer single, Medellín, un dúo con Maluma, conocido cantante latino, lo que me hizo desconfiar bastante, aunque en el fondo sabía que Madonna no es tonta. Juntarse con una estrella latina le daba nuevos oyentes y se abría a un nuevo público, una nueva generación. Sus escarceos con la música latina y española no viene de ahora. Durante toda su carrera ha demostrado sentir pasión por ella e, incluso, en los noventa dijo que estaba segura de haber sido española en una vida anterior. Temas como La Isla Bonita, Who’s That Girl, Spanish Eyes, Verás o Lo Que Siente La Mujer demuestran que siempre ha estado ligada a la música hispana, como también lo que luchó hasta hacerse con el papel de Eva Perón en Evita.

Al estrenarse Medellín descubrí una canción extraña, con una estructura poco convencional, pero que me atrapó desde la primera escucha con un sonido que nada tenía que ver con el reggaeton, que era lo que más miedo me daba. Pronto se dijo que, hasta la salida del álbum, saldrían más canciones como adelanto, una estrategia muy usada en los últimos tiempos, que aseguraba más preventa y un buen streaming hasta que viniera el álbum. La siguiente canción fue I Rise, un tiempo lento, una lucha en favor de los derechos humanos, un grito en forma de melodía que dejó muy buen sabor de boca. El siguiente fue Crave, tema de estilo trap que enseguida gustó a todos los seguidores y que se convirtió en el segundo single oficial, más orientado a las radios estadounidenses, con un videoclip en blanco y negro sencillo pero efectivo. La colaboración en el tema de Swae Lee aseguraba la atención del público urbano. El cuarto tema fue Future, un tema reggae que nos dejaba claro que Madame X vendría lleno de estilos muy diferentes entre sí. A dúo con Quavo, con quien ya colaboró en el último álbum de este. Esta iba a ser la canción elegida para cantarla en su aportación polémica para Eurovisión, donde interpretó Like A Prayer con un interlude de Dark Ballet y enlazado con Future. Al día siguiente todo el mundo hablaba de esa actuación, y no para bien. Yo personalmente pienso que el tema de la voz fue debido a que los nervios le jugaron una mala pasada. Los que la seguimos desde hace años sabemos que, pese a la experiencia, estas cosas la ponen nerviosa, y más aún sabiendo que iba a ser vista por doscientos millones de personas. A otra cosa y ya está.

La última canción en salir fue Dark Ballet, de la que ya escuchamos un extracto en Eurovisión. El tema, más que una canción, es un experimento que funciona a la perfección con un videoclip en el que ella solo sale un par de segundos, en el que un hombre de color emula la muerte de Juana De Arco. Toda una obra maestra y su mejor videoclip en años. Curioso que casi no salga ella y que pertenezca a una canción que no es single oficial.

De ahí dos semanas de silencio sin temas nuevos hasta hoy que salí el álbum. En algunos países habían empezado a recibir Madame X en las tiendas hace días y lo pusieron a la venta (sin permiso, por supuesto), lo que provocó que unos días antes ya estuviera disponible para descargar ilegalmente. Ya no podía hacer mucho daño. La preventa estaba hecha y los que la descargaron antes para no comprarlo, también lo habrían hecho hoy.

Así que, después de toda esta historia, el día ha llegado y yo, por supuesto, he madrugado para estar a las diez en punto de la mañana en Fnac de Callao y hacerme con varias de las ediciones del álbum, por si la edición especial se agotaba. En total me he comprado el cd standard, el deluxe, la caja con el cd deluxe, el cassette y el single vinilo de I Rise y la edición en vinilo. Lo que no me he comprado ha sido el vinilo de la edición del orgullo gay, ya que lo veía demasiado caro para ni siquiera llevar carátula. La edición cassette glitter aún no la han recibido, así que tendrá que esperar.

En una época en la que los singles físicos han dejado de existir, las ediciones del álbum es lo que nos queda a los coleccionistas, así que me he ido contento con mi cargamento, dando un paseo hasta casa mientras escuchaba el álbum en Apple Music con los cascos. Por cierto que también me he comprado las dos ediciones en iTunes, lo que hace un total de seis ediciones compradas de Madame X.

He empezado a escuchar las canciones que no había oído aún, y la primera ha sido Good Control. Había oído muy buenos comentarios de ella y tenía ganas. Empezando lenta, al llegar a la parte dance se me ha puesto la piel de gallina descubriendo una canción nada convencional, que he escuchado dos veces antes de seguir a la siguiente. Si eso era lo que me esperaba, tenía por delante un paseo alucinante.

¿Qué trae Madame X? Como me esperaba, un álbum en el que se mezclan una gran variedad de estilos diferentes, una producción y unas composiciones a la altura de Ray Of Light. Una obra maestra. Esto no es un álbum pop. Es algo mucho más. Es una joya que llega en un momento necesario para Madonna, una artista experimentada que puede permitirse parir un álbum nada comercial pero, a la vez, tan comercial como este. Contradictorio pero cierto.

Desde los ritmos africanos de Batuka, pasando por el fado  Killers Who Are Parting, los temas lentos Crazy y Come Alive, El político Extreme Occident, pasando por la fase latina con Faz Gostoso, a dúo con Anitta (otra baza para el streaming), una canción merecedora de ser single, pegadiza, con ritmo y muy buen rollo, y la segunda colaboración con Maluma, Bitcj I’m Loca, una canción mucho más digerible que Medellín, que engancha y que invita a bailar, en la que los dos ligan descaradamente. Ese final en el que él pregunta “¿Dónde quieres que ponga esto?” y ella responde “Puedes ponerlo dentro”, evidentemente refiriéndose a ella.

Pasamos por otro tema dance (sí, él álbum solo tiene dos temas bailables al más estilo Madonna, algo inaudito en ella), titulado I Don’t Search I Find, acabando con esa maravilla vocal que es Looking for Mercy, antes de cerrar el álbum con I Rise. El resto de temas son los que ya habíamos escuchado antes de salir el álbum.

Un conjunto de canciones más lentas de lo que Madonna suele hacer, una producción exquisita con el productor que mejor funciona al lado de Madonna, Mirwais, que empezó con ella para el álbum Music, hizo American Life y, desde ahí, solo alguna colaboración. Se le echaba de menos.

¿Veredicto? Madonna se ha marcado una obra de arte. Ha hecho música y ha sabido llegar con un álbum que demuestra ser su mejor trabajo en veinte años. La prensa especializada lo está alabando, y no es para menos. El trabajo de estos casi dos años está justificado en un álbum que recoge lo más variado que podemos encontrar en el repertorio de Madonna, bebiendo de estilos musicales que recorren todo el planeta y, por supuesto, claramente influenciado por la cultura portuguesa, en cuyo idioma canta en varias canciones.

Madonna lo ha vuelto a hacer. Con Madame X calla bocas y demuestra quién es la reina. A las pocas horas de salir, ya era número uno en sesenta países en iTunes, lo que demuestra que sigue teniendo una base sólida de fans, que la seguimos de cerca.

Se sabe que hay más videclips rodados y remezclas que están por salir. Lo siguiente después de la promoción es la gira, que por primera vez se olvida de grandes estadios o pabellones, para pasar a hacer una gira por teatros de dos o tres mil personas (con el alto coste de entradas que conlleva).

Está claro que nos encontramos ante una etapa de Madonna en la que se toma las cosas de otra forma y en la que nos sigue recordando quién es.

Y yo, ¿quién soy? Yo soy Madame X.

Author: Javier Herce