Mis costillas

La verdad es que no salgo de una, y me meto en otra. Este pasado domingo, trabajando, me di un golpe en las costillas tan fuerte, que me quedé sin respiración. El dolor empezó a subir hasta hacerse casi insoportable. Temía que me hubiera hecho algo en las costillas flotantes izquierdas, así que ayer fui a la mutua al salir de trabajar. Lo bueno es que no las tengo rotas. Lo malo es lo que me temía. Las tengo hundidas. El dolor va a ser (y está siendo) terrible una temporada. Me duele solo con carraspear, con moverme, con cualquier cosa. Lo más sorprendente es que consideran que estoy apto para trabajar. ¿De verdad una persona en estas condiciones puede trabajar?

No digo que hubiera cogido la baja, porque soy así, pero me ha sorprendido muchísimo que ni siquiera se hubieran planteado darme la baja, cuando ha sido un accidente laboral, tengo un trabajo muy físico, y con hacer cualquier cosa me muero…

Este es un nuevo capítulo en mi estrecha relación con el dolor…

Author: Javier Herce