No me apetece celebrar el día del libro.

Quedan dos días para el día del libro. Todos los años es una fecha importante para mí, pero esta vez no siento dentro el cosquilleo de querer celebrarlo de ninguna manera. Llevo ya un tiempo escribiendo sobre mi desilusión y ahora, con esta situación de la pandemia y la paralización de todo, con los retrasos de esas dos novelas que parece que nunca van a salir y los sueños rotos… no me apetece celebrar nada.

De todas formas eso no significa que lo tire todo por la borda, porque estoy escribiendo, sí. La nueva novela la empecé para ver qué salía y la verdad es que me tiene entusiasmado. Como siempre, con lo que disfruto es con el proceso de creación. Todo lo que viene después no es en realidad ser escritor, ya que no depende de uno que una novela salga, se venda o simplemente sea ignorado por las editoriales. El escritor se demuestra escribiendo, y eso es lo que estoy haciendo.

Esta historia, muy en la línea de “Piensa en mañana” (que es el camino que me propuse seguir), pero con protagonista femenina, me está haciendo sentir cosas que me gustan, cosas que me hacía sentir Bruno, y eso me hace querer involucrarme y seguir escribiendo.

Mi desilusión viene por otra parte. Ahora que he recobrado las ganas de escribir, no voy a dejar de hacerlo y, como pensaba y decía en mis primeros años como escritor, aunque nunca me publiquen, seguiré escribiendo.

Author: Javier Herce