Pasan los días…

A veces no soy consciente de la cantidad de días que estoy sin escribir aquí. Pasa el tiempo y no me doy cuenta…

Después de que se acabaran las vacaciones el pasado domingo día once, llevo una semana con la rutina del trabajo. Vamos, como si no hubiera tenido esas vacaciones en las que, al final, no hice ni una parte de las cosas que quería hacer. Tenía pensado en esas dos semanas recoger toda la casa, cosa que no hice. También tenía pensado acabar las vacaciones con al menos cuarenta mil palabras escritas de la nueva novela, y no llegué ni a las veintinueve mil. Lo que sí hice fue terminar de corregir la anterior y registrarla, porque quería presentarme a un concurso que cumplía el plazo el día treinta. No llegué a tiempo. Ahora la estoy moviendo por editoriales. He enviado veinte mails y solo me han contestado cuatro. Lo de siempre. Esa novela me gusta mucho y creo que es de mis mejores trabajos. Va sobre la vida de una chica en los años cincuenta que nace sin madre en un mundo dominado por los hombres y que tiene que luchar contra ello.

Lo que sí hice, ayudado por el wiccano, fue preparar algo que quería hacer hacía tiempo y que por el calor del verano lo fui posponiendo. Ahora con la segunda ola de la pandemia y el segundo estado de alarma en Madrid decretado el pasado viernes nueve de octubre pensaba que no iba a ser posible, pero me dieron el permiso y sí que se pudo hacer. Quería preparar para Halloween una colección de relatos que corregiría durante las vacaciones y eso tampoco lo hice, pero cambié el plan y decidí usar este trabajo para Halloween. Lo hicimos justo el último día de vacaciones, el once de octubre, y el escenario perfecto fue el cementerio de la Almudena. Será mi sorpresa para Halloween y estoy bastante satisfecho con el resultado, en el que trabajo estos días.

Ando con la nueva novela y, ahora que ya no estoy de vacaciones, estoy escribiendo más. Paradojas de la vida. Siempre he dicho que trabajo mejor con estrés que con calma y es verdad. Esta novela de vampiros está teniendo mucho trabajo y es complicada. Se trata de una historia coral y hay mucho que hilar y muchas personalidades que trabajar. A ver cómo acaba la cosa.

Como siempre, aunque no escriba aquí, siempre ocurren cosas y, a la vez, nunca ocurre nada…

Author: Javier Herce