Semana muy fotográfica.

Ha sido una semana intensa, la verdad, y protagonizada por la fotografía. Últimamente estoy haciendo muchas sesiones. Tanto que debería descansar un poco, porque no paro. A los días de las sesiones hay que añadirle horas y horas delante del ordenador editando las fotos. Con el poco tiempo que tengo, eso puede llegar a ser bastante complicado. Menos mal que es algo que me gusta mucho hacer…

La primera de esta semana, porque han sido dos, ocurrió el miércoles, pero antes vino la preparación. Había hablado con Lisvet para hacer una nueva sesión, después de la buena experiencia con la primera. Se me había ocurrido una idea solo con iluminación de luces de neón (que tendría que comprar) y al final la cosa mutó bastante. Le dije que podíamos meter a Tamar Vela (otra de las chicas de Medias Puri) y hacer a las dos. A ella le encantó la idea y Tamar estuvo de acuerdo. Sería mi primera sesión con ella. Quedamos en reunirnos los tres para hablar del tema y eso ocurrió el lunes por la tarde, sentados en una terraza (a la sombra, por supuesto), en una larga e interesante charla. Era la primera vez que hablaba con Tamar en persona y me cayó realmente bien. Éramos tres personas con sueños, con inquietudes artísticas, hablando sobre cómo conseguir hacer realidad lo que teníamos en nuestras cabezas. Hablamos sobre luchar por conseguir metas, sobre inseguridades, logros y, sobre todo, éramos tres personas que tenían claro una cosa: nunca nos vamos a dar por vencidos.

La idea de la luz de neón se descartó porque insistieron en que no gastara dinero y al final decidimos hacer una sesión blanca. Me refiero a algo con fondo blanco y muy luminoso. Sería en casa de Tamar, porque tiene un salón con una pared amplia donde podía poner mi porta fondos con mi tela blanca. Quedamos en que al día siguiente iría a ver algo de vestuario y la sesión tendría lugar el miércoles.

El martes al salir de trabajar me fui directamente a la Gran Vía para mirar la ropa (si llego a ir a casa, no me habrían sacado ni con grúa). Mandándole alguna foto a Lisvet de lo que veía, resulta que ella también estaba por allí con un amigo y que también iba a ver alguna cosa. Nos encontramos en H&M y allí conocí a Miguel, su amigo. Estuvimos viendo cosas y al final terminamos con tres cambios para la sesión: uno todo de blanco con un top de encaje y braga de algodón, braga faja negra con parte de arriba de rejilla y el último un body negro. La idea original de las luces de neón había cambiado mucho, pero a mejor. Estuvimos dando una vuelta y tomando algo hasta que llegaron más amigos de Lisvet, pero yo estaba tan cansado, que me fui a casa.

El miércoles a las trece horas quedamos y Tamar ya tenía la pared despejada y preparada. Nada más llegar allí, mientras ellas se maquillaban y yo preparaba el estudio portátil, recibí una mala noticia por Whatsapp. La grabación de mi nuevo single se cancelaba indefinidamente por problemas personales de Lía. Este me cayó con un jarro de agua fría. Había pasado de ir a grabar la canción en dos día, a quedarme sin nada. De repente no sabía qué hacer y me agobié un poco. Sobre todo me entristeció. Tenía muchos planes para la nueva canción… Debía pensar en algo pero, ¿en qué?

Como dicen que el show debe continuar, en ese momento lo importante era la sesión de fotos, así que acabé de montar todo y las chicas se prepararon. Hay sesiones de fotos de diferentes tipos: unas en las que simplemente cumples, otras de las que te sientes satisfecho y otras en las que tienes una experiencia artística, de esas que te hacen crecer. La sesión con Lisvet y Tamar fue del último tipo. Tres horas creando y sintiendo que estábamos haciendo algo grande. Ellas dos tiene mucha química. Con completamente diferentes y puede que eso les ayude a tener esa fuerza cuando se juntan. Sin duda una experiencia muy positiva que quiero repetir. Aún no tengo el resultado final, pero lo que he visto me hace pensar que estoy ante lo que puede ser mi mejor trabajo fotográfico hasta la fecha. No sabría explicarlo. Esas fotos son muy especiales. Casi tanto como ellas dos.

Al acabar fuimos a comer por ahí. Bueno, casi a merendar, porque eran las cinco de la tarde. Llegué a casa con la sensación de haber hecho algo, que eso que siento cuando vivo, cuando creo, cuando hago cosas que merecen la pena.

Las sesiones no acababan allí, puesto que el viernes tenía otra con Aria Bedmar, una chica Medias Puri más, alguien a quien tenía muchas ganas de fotografiar por su belleza y su actitud en escena. Por circunstancias esa sesión se había ido atrasando y parecía que por fin se iba a hacer realidad. Ella iba a ser la primera de Medias Puri que iba a fotografiar y la espera hizo que acabara siendo la cuarta.

Quedamos en ir al parque Roma, donde rodé mi video clip y donde le hice las fotos a Antonio Vargas. En un principio a las siete de la tarde, después lo atrasamos a las ocho, por el calor, pero Aria acabó llegando a las nueve, con lo que teníamos que correr, ya que la luz se iba a cada minuto.

Debido a esto, la sesión fue rápida y no pude desarrollar todo lo que tenía en mente, ya que en el segundo cambio ya estaba anocheciendo y acabamos haciéndolas a la luz de una farola. Aún así la experiencia fue muy positiva. Aria transmite a la cámara tantas cosas… Es impresionante. Aunque debido a la luz no saldrán tantas fotos como estoy acostumbrado, las buenas van a ser buenísimas. Fue un calentamiento, una toma de contacto. Espero que repitamos pronto.

Al día siguiente era sábado y sí, tocaba ir otra vez a Medias Puri, ese lugar que tantas cosas ha cambiado en mí los últimos meses y que tantas satisfacciones me está dando. Quedé con Jordi para ir juntos y así enseñarle las fotos de su sesión que ya tenía terminadas. También estuve con Joel y Edgar, que fueron con unos amigos y allí me encontré con Miguel, el amigo de Lisvet, y Denis, otro amigo de ellos que había ido a pasar a Madrid unos días. Terminé quedándome solo con ellos cuando los demás se marcharon y esa noche fue la primera vez que me quedé hasta que cerraron el local. cuando acabaron los número salió Lisvet con nosotros y estuvimos con ella y el resto de bailarines (con la vergüenza que para mí conlleva eso, porque me sentí un poco como un intruso) bailando hasta que quitaron la música. Me lo pasé tan bien, que estoy deseando repetir.

Ha sido una gran semana. Agotadora, sí, pero de esas que merecen la pena y que quedan en la memoria. Sentir que estás viviendo, esa es la idea.

Ahora a pensar en qué hacer con la música. Llevo muchos días pensando en ello. Aún no sé qué hacer, pero lo que está claro es que ahora que he empezado en esto, no quiero dejarlo ahí.

Autor entrada: javierherceweb

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