Semana muy musical

Publicado por Javier Herce en Domingo, 12 de noviembre de 2017

Esta semana que acaba de terminar ha estado muy marcada musicalmente hablando. Gran parte de culpa la tiene Invítame A Volar. El sábado, cuatro de noviembre, recibí la mezcla de la canción (a falta de masterizar) y la verdad es que no esperaba un resultado tan bueno, muestra del gran trabajo de Alberto Díez como productor. Durante los primeros días escuché la canción una infinidad de veces y cada vez que lo hacía me gustaba más. No es que sea perfecta vocalmente hablando, pero sí que ha quedado lo más cerca posible a lo que yo tenía en mente. Digo que no es perfecta vocalmente porque algo que he sacado en claro de las sesiones en el estudio de grabación es que necesito clases de canto para recuperar técnica. El mismo domingo me puse a buscar un profesor de canto y encontré uno que me daba buena sensación. Contacté con él y quedamos en tener un primer contacto el viernes pasado, pero antes hay que retroceder al miércoles, día de rodaje del videoclip.

Ese día del décimo aniversario lo íbamos a celebrar de una forma muy especial, y qué mejor que creando… El wiccano, NaT y yo nos fuimos a Rivas para rodar allí en el mismo sitio en el que ya hice dos sesiones de fotos, una a Arancha (hija de Ana) y después al propio wiccano. La zona, lo que parecen los restos de una fábrica abandonada o algo así, tiene mucho potencial y está en un espacio muy abierto en pleno campo, con graffitis que le dan ese toque de decadencia que a mí me gusta. No quería repetir escenario del primer videoclip y, después de no saber muy bien dónde ir, decidí que aquel lugar sería una buena opción.

Fuimos en el coche de NaT y, después de perdernos un par de veces, llegamos al destino. Eran casi las tres de la tarde cuando empezábamos, con poco tiempo de luz. Había que darse prisa. Otro detalle comparado con el primer videoclip era que la época del año es muy diferente ahora a como era en primavera (que es cuando rodamos el otro). Quería llevar un look parecido, con camiseta de tirantes, pantalón corto, la misma chaqueta de lana y unas botas que estrené ese día, por lo que las bajas temperaturas de noviembre, pese al sol, las noté desde el minuto uno.

Pese a eso, rodamos varias tomas. Quería que esta nueva versión fuera menos interpretativa. Quiero decir, con menos playback ante la cámara y más imágenes generales, cosa que también agilizó el rodaje.

La luz fue otro inconveniente. Con el sol muy fuerte, a esas horas estaba muy encima y un poco de frente, por lo que la iluminación fue bastante deficiente en mi cara, teniendo que buscar ángulos que no dieran demasiada sombra a mis rasgos. Es lo malo que tiene la iluminación natural. No se controla y es muy traicionera. Aun así, hicimos el trabajo y acabamos bien de tiempo. Antes de las seis nos íbamos, aunque hicimos una parada en el centro comercial La Gavia y, después de perdernos de nuevo, llegamos a casa a las nueve de la noche… agotados.

El viernes fue mi primera clase de canto. Tenía muchas ganas porque, desde que dejé de cantar en corales (a eso de los diecinueve años o así, cuando me empecé a centrarme en la escritura) hasta ahora he notado que, a la hora de ponerme a cantar en serio (no las tonterías que uno hace en casa con la música puesta), tenía cero técnica y me costaba mucho incluso hacer una canción seguida. La experiencia en el estudio de grabación fue muy gratificante, pero frustrante en ese sentido, ya que no tenía nada de control sobre mi voz, así que me decidí a dar el paso y la verdad es que me está viniendo muy bien.

Con un profesor particular en una academia musical de Ópera, descubrí que puedo dar mucho más de lo que pensaba. En esa primera clase solo hicimos ejercicios para entrenar las cuerdas vocales, ruidos más que otra cosa, y ahí vi que vocalmente no estoy perdido y que necesitaba eso, entrenar. Estoy deseando que llegue la segunda clase y empezar a ver progresos. No volveré al estudio de grabación hasta haber recuperado el control vocal, espero que muy pronto.

El domingo me puse a montar el videoclip, pero no estaba convencido con el material, por el tema de la iluminación. A parte queda el odiar verme en pantalla, y que sigo sin aceptarme físicamente, pese al paso de los años y el trabajo mental. En la mayoría de las tomas me veía horrible y quería tener una segunda oportunidad para tener más cuidado con la iluminación, así que después de acabar de montarlo, el wiccano y yo nos fuimos a rodar una nueva versión, mucho más sencilla, por los jardines de la Fuente del Berro. No me apetecía volver a ponerme los pantalones cortos y me decanté por un look más fuerte: chaqueta de cuero, la misma camiseta de tirantes, pantalones ajustados con hebillas y corseteado y mis inseparables botas y cruz.

Hicimos muy rápido, sin presión y teniendo cuidado de la luz, que era mucho mejor que la del pasado miércoles. Hice un segundo montaje esa misma tarde y, al tener los dos videoclips, ya no sabía por cuál decidirme. Los dos me gustaban. El primero era más profesional, más trabajado, pero en el segundo me veía mejor y transmitía esa melancolía que buscaba, Tenía poco tiempo, solo dos días hasta el estreno, y ahora mismo sigo sin tener muy claro cual usar, pese a que mañana mismo tiene que estar publicado.

Después de una durísima semana en el trabajo y haciendo demasiadas cosas en mi tiempo libre, el cuerpo me ha pasado factura. Parece ser que estoy con las defensas bajas y hoy me he levantado enfermo. Solo espero que este dolor de garganta se me pase para poder dar mi segunda clase de canto el viernes. Necesito entrenar. El sábado Alberto me envió la segunda canción que grabamos y no quedé nada satisfecho con el resultado, hasta el punto de decidir no usarla como segundo single. Vocalmente la veía muy deficiente, prueba de que necesito esas clases. Alberto le quitará efectos para que suene más desnuda (que es como a mí me gusta), pero me da la sensación de que seguiré descontento. Es muy probable que la volvamos a grabar después de trabajar más en ella. Se trata de un tema más pop electrónico y la dinámica de canto, aunque parece más sencilla que en Invítame A Volar, no lo es. Al contrario. Me costó muchísimo más grabarla y en el resultado se ve la limitación.

No me vengo abajo. Seguiré trabajando. Ahora tengo las herramientas necesarias y ganas no me faltan, así que a trabajar, Javier.

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