Sigue la corrección.

Ahora que el misterio del manuscrito se ha resuelto, puedo seguir con la corrección para empezar pronto con los envíos a editoriales que no contestarán. La última vez que envié manuscritos fue en junio del año pasado. Fueron a unas cuántas, de las que solo dos o tres contestaron que lo leerían y dos ha terminado haciéndolo, para decir que no. La última fue el viernes pasado.

Como he escrito muchas veces, tengo dos novelas pendientes de publicación, pero no todos los manuscritos encajan en todas las editoriales, ni tampoco voy a entregar un manuscrito a una editorial que tiene otro mío pendiente de publicación. También ocurre que a veces no quiero enviar manuscritos a una editorial, porque busco otra cosa, o porque no quiero seguir con ellos. Hay muchos motivos diferentes para enviar manuscritos a unas editoriales o a otras.

Este manuscrito que estoy corrigiendo es especial, porque no cualquier editorial querría publicarlo. Una historia de amor gay es lo que tiene, y a eso estoy acostumbrado. La última vez que escribí algo de esta temática fue “El chico del gorro rojo”, hace diez años, y se publicó hace nueve. Me apetecía volver, aunque dije que no lo haría. También dije que no escribiría más terror y ya me estoy planteando hacerlo…

Lo importante es que vuelvo a estar en marcha e ilusionado, aunque hablar con las editoriales sea como darse cabezazos contra la pared…

Author: Javier Herce