
Después del parón típico del verano, hoy he vuelto al estudio de grabación para seguir creando el que será mi próximo álbum para el año que viene.
Hoy hemos grabado un tema experimental, folk y casi electrónico a la vez, donde mi voz suena entre un susurro y el falsete. Veremos a ver qué sale, porque como siempre, no las tengo todas conmigo.
Con esta ya llevo cuatro canciones nuevas, lo que significa que vamos a buen ritmo, ya que el último álbum, Love Yourself, aún no lleva tres meses publicado. La estrategia para el próximo va a ser ir sacando singles sueltos durante un tiempo y después que el álbum sea como una recopilación de esos singles con alguna canción nueva. Creo que es la fórmula que se usa ahora y hay que adaptarse a los tiempos.
Ayer mismo rodamos los videoclips de las dos primeras canciones, que empezarán a salir en breve. Lo hicimos en la Casa de Campo y la cosa fue rápida. Varios looks con transparencias, aire libre, grafitis y ganas de hacer mucho con poco o con nada.
El pasado domingo también estuvimos en la Casa de Campo, pero para hacerle unas fotos al wiccano con temática homoerótica. Estaba deseando volver a coger la cámara y fue un buen calentamiento. Quiero seguir haciendo fotografía y tengo en mente crear una nueva revista digital, como lo fue en su día Ultratumba, pero con otro concepto y otro nombre. Algo transgresor para inadaptados.
Mis vacaciones ya han llegado a la mitad y no se me están haciendo nada cortas. La semana pasada, entre mi cumpleaños, el viaje a la playa, quedar con Laura López Alfranca, ir a alguna feria de libros y dar paseos por la ciudad se hizo amena. Esta segunda semana también hay planes y ha empezado bien: con música.





