Autor: Javier Herce
Autobiografía
Llevo ya un tiempo muy centrado en acabar mi libro autobiográfico basado en mi vida siendo autista sin saberlo, y ya voy casi por la mitad de las correcciones. Creo que este viaje es uno de los más apasionantes que he vivido, porque es el mío y porque con él estoy aprendiendo cosas nuevas sobre mí mismo, como por ejemplo a darle explicación a muchas situaciones y muchos comportamientos que hasta ahora me agobiaban un poco.
Es una autobiografía que no ahonda en lo explícito de mi vida, sino que hablo sobre todo de cómo me he sentido con aspectos que tienen que ver con el desconocimiento y el descubrimiento del autismo y la superdotación. Hablo de muchas cosas de mi vida, pero no entro en detalles de cuestiones demasiado traumáticas, sino que doy pinceladas. Aun así, creo que va a quedar un libro digno de leer, que va a ser interesante, y creo que con él voy a poder ayudar a algunas personas en mi situación. También servirá para que otras entiendan a una mente diferente, a un cerebro que piensa desde otra perspectiva y a una visión que puede ser interesante.
Domingo, 4 de octubre de 2026:
Después de dos días libres, antes de meterme con un inventario, tengo la sensación de haber desconectado dos semanas, aunque en realidad no he estado tan desconectado (el móvil, qué gran invento y, a la vez, qué aparato más controlador).
El viernes por la mañana di un curso online por videollamada para ser voluntario con gente autista impartido por la Federación Autismo Madrid. Desde que sé que soy autista me interesa ser útil y ayudar, así que creo que esta sería una buena forma, pese a que no estaría al cien por cien, ya que habría ciertas actividades que no podría hacer, como las que requieran de mucha gente, mucho aire libre con sol… Aun así, creo que podría servir de ayuda.
Por la tarde nos fuimos al Palacio de Vistalegre porque teníamos una cita con un concierto que llevábamos muchos años queriendo ver: Evanescence.
Sé que hay muchos cerrados de mente, los que antes se llamaban carrozas, o los que creen que saben mucho y que no saben nada, que creen que el grupo se quedó en la época emo y que aún en esa época eran de lo peor, cosa que jamás he entendido. Es más, el otro día le comenté a una compañera de trabajo que también le gusta la música siniestra, aunque yo creo que va más hacia el heavy, no lo sé, porque gótica no es, seguro, que iba a verlos y me contestó: “¿Pero siguen haciendo música?”.
En realidad no han dejado de hacer música y son una de las mejores bandas de lo que se llamaba metal sinfónico o rock gótico que hay. A veces me sorprende lo cerrada que puede ser la gente. Evanescence nunca ha sido una banda para emos. Eso no significa que no les gustara a los emos. Tampoco es una banda que se quedó en la adolescencia de unos cuantos.
Evanescence sigue siendo una banda clave dentro del metal y la música gótica. La gente que vive anclada en el pasado debería hacer una pequeña revisión. No solo eso, sino que ofrecieron uno de los mejores directos que he visto nunca. La voz de Amy Lee… Esa voz…
Se centraron en su nuevo álbum, Sanctuary (para mí, el mejor que han sacado en veinte años), del que cantaron once de sus doce canciones, pero tuvieron espacio para varios de sus grandes éxitos, como Bring Me to Life, Going Under, Lithium o Wasted On You. Me resultó curioso que no incluyeran ninguna canción de su tercer álbum. El concierto fue enérgico, muy visual y la voz de Amy Lee fue perfecta. Mejor que nunca.
El momento cumbre para mí fue al llegar la penúltima canción, My Immortal, que es mi preferida del grupo y ha sido clave en mi vida. Fue sentarse Amy Lee al piano, comenzar con los primeros acordes y mis lágrimas empezaron a caer, sin parar durante toda la canción. My Immortal me ha acompañado durante muchos años y escucharla en directo removió muchas cosas dentro de mí. Fue muy emotivo. Disfruté muchísimo.
Tuvieron como teloneros a unas tales Nova Twins y a Poppy, a la que ya había escuchado y que dio un buen directo.
El día dio para mucho. Un gran concierto para recordar. Sabía que me iba a gustar, pero no me imaginaba que el espectáculo iba a ser tan grande. Un diez.
Ayer sábado me dediqué a descansar y, para variar, solo salí de casa para hacer la compra. Estuve con la corrección de mi autobiografía basada en mi autismo (ya me queda poco) y acabando algún trabajo visual. Poco más. Necesitaba descansar y eso fue lo que hice.
Hay veces en que necesitas no hacer nada y, aunque a mí me cuesta, suelo agradecerlo. Por cierto, me quedan veinte días para mis próximas vacaciones.
Conocimiento autista

La parte buena de tener tu diagnóstico y saber que eres autista es que ese conocimiento te da las herramientas que necesitas. No tienes por qué saber cómo actuar ni hacer ejercicios de ningún tipo. Es el CONOCIMIENTO. Con eso detectas las cosas que te estaban haciendo mal y que aguantabas sin ser consciente de que a ti te afectan más que a cualquier otra persona.
Saber que tu cerebro es diferente y que reacciona de otra manera te hace detectar qué cosas son las que te provocan ansiedad, por ejemplo.
En mí puede resumirse que diciendo que casi cualquier cosa me produce ansiedad, pero lo social mucho más. Ya tengo ese conocimiento, que para mí es un poder. No tengo que obligarme a hacer cosas que me perjudican si no es necesario.
Por ejemplo, reuniones de trabajo, que suelen ser con mucha gente, no las puedo evitar, pero otras situaciones sí, como los viajes.
Suelo viajar solo cuando voy a Logroño a ver a mi madre y siempre me toca alguien sentado a mi lado en el tren o el autobús. A veces, si hay muchos asientos libres, lo que solía hacer era cambiarme, pero no era lo habitual. Estar acompañado siempre ha sido muy desagradable e incómodo para mí. Muchísimo. No sabía por qué, pero ahora sí lo sé.
Por eso en mi próximo viaje a Logroño me he pagado dos billetes. Sí, he pagado el doble para poder ir solo, porque lo he pensado mucho y creo que me compensa tener esa tranquilidad de no viajar con tanta ansiedad, que acabe agotado. De esta forma iré más tranquilo, más a gusto y, por qué no, como un marqués.
Sí, el conocimiento es poder. Mi arma más poderosa.

Martes, 29 de septiembre de 2026:
Hoy se cumplen diecinueve años de mi mudanza a la que desde entonces es mi ciudad: Madrid.
Fue un cambio brutal, difícil, pero a la vez la mejor decisión que he tomado en mi vida, porque con aquella mudanza empecé a ser libre y comenzó el camino en el que fui encontrándome a mí mismo, hasta conseguir ser quien soy.
Han pasado muchísimas cosas en estos diecinueve años. Qué lejano veo ahora a ese Javier que soñaba a lo grande. Poco queda de él y, a la vez, sigo siendo el mismo.
Purpurina
Desde la Asociación de Autistas de Logroño, Arpa, han creado una maravillosa iniciativa llamada Purpurina donde venden artículos hechos por autistas riojanos.
Yo, como riojano y autista orgulloso, no podía dejar escapar la oportunidad de comprarme algo, porque allí todo huele a La Rioja. Las frases de sus productos con muy típicas y me hice con la camiseta de nuestro saludo, “¿Qué vida?”.
Todo el que pueda debería comprar algo allí, porque los beneficios tienen una buena causa y gente autista sale muy beneficiada.

Se acabaron las vacaciones

Y así, como quien no quiere la cosa, se han acabado mis vacaciones. Han sido dieciséis días muy bien aprovechados, porque hoy ha sido el único en el que me he quedado en casa.
Empezó con mi cumpleaños, un viaje relámpago a la playa de Málaga, quedada con Laura López Alfranca, paseos por Madrid, la feria de libros independientes Back To The Book en el Matadero, la exposición Yo fui a EGB, Escapada a Casa de Campo para hacer fotos homoeróticas, rodaje de dos videoclips para dos de mis nuevas canciones que saldrán en breve, viaje de dos días a Logroño, visita a Madrid X, donde por fin pude conocer la tienda gótica Angel X… Hacía muchas vacaciones que no hacía tantas cosas.
Sí, las vacaciones han dado para mucho. Lo mejor de todo ha sido que no se me han pasado nada rápidas y que he estado a diario con el wiccano. ¿Se puede pedir más? Pues sí. Justo ayer acabé el primer borrador de mi ensayo autobiográfico basado en mi autismo y mi superdotación. Ha sido un viaje con el que he aprendido muchísimo sobre mí mismo. ¿No dicen que después de conocer el diagnóstico de autismo todos tus recuerdos se reescriben? Pues yo lo he hecho de forma literal, como buen autista.
Ha quedado un libro bastante extenso, pero es que tenía muchas cosas que contar. Ahora estoy con la revisión y las correcciones. No sé si alguna editorial querrá publicarlo, viendo cómo está el panorama en los últimos años, pero escribir mi historia, la más grande que tengo para ofrecer, me ha servido de mucho psicológicamente, porque he sacado de dentro cosas que no habría podido sacar de otra forma.
Mañana vuelta a la realidad, como si las vacaciones no hubieran existido, pero lo han hecho, sí. Quedan en mi memoria.
Yo fui a EGB

Hacía tiempo que quería ir a la exposición que han puesto en el Conde Duque llamada Yo Fui a EGB, organizada por los creadores del libro, web, blog y demás redes famosísimas del mismo nombre.
Ha sido sorprendente ver que todo era original. Productos de los setenta, ochenta y noventa que varias generaciones podemos recordar muy bien. Allí estaban Espinete, la bruja Avería, Petete, un Gremlin e incluso por ahí andaba Madonna entre revistas como Teleindiscreta, TP o la Súper Pop.
En varios ambientes se pueden ver diferentes situaciones y épocas. Un aula con sus pupitres, libros y mochilas, una cocina con su bote de Colón, un kiosko con cosas que te traen a la infancia de inmediato…
Merece mucho la pena verla. A mí me ha encantado. Allí todo el tiempo se puede sentir morriña y nostalgia de las graves.
De vuelta al estudio de grabación.

Después del parón típico del verano, hoy he vuelto al estudio de grabación para seguir creando el que será mi próximo álbum para el año que viene.
Hoy hemos grabado un tema experimental, folk y casi electrónico a la vez, donde mi voz suena entre un susurro y el falsete. Veremos a ver qué sale, porque como siempre, no las tengo todas conmigo.
Con esta ya llevo cuatro canciones nuevas, lo que significa que vamos a buen ritmo, ya que el último álbum, Love Yourself, aún no lleva tres meses publicado. La estrategia para el próximo va a ser ir sacando singles sueltos durante un tiempo y después que el álbum sea como una recopilación de esos singles con alguna canción nueva. Creo que es la fórmula que se usa ahora y hay que adaptarse a los tiempos.
Ayer mismo rodamos los videoclips de las dos primeras canciones, que empezarán a salir en breve. Lo hicimos en la Casa de Campo y la cosa fue rápida. Varios looks con transparencias, aire libre, grafitis y ganas de hacer mucho con poco o con nada.
El pasado domingo también estuvimos en la Casa de Campo, pero para hacerle unas fotos al wiccano con temática homoerótica. Estaba deseando volver a coger la cámara y fue un buen calentamiento. Quiero seguir haciendo fotografía y tengo en mente crear una nueva revista digital, como lo fue en su día Ultratumba, pero con otro concepto y otro nombre. Algo transgresor para inadaptados.
Mis vacaciones ya han llegado a la mitad y no se me están haciendo nada cortas. La semana pasada, entre mi cumpleaños, el viaje a la playa, quedar con Laura López Alfranca, ir a alguna feria de libros y dar paseos por la ciudad se hizo amena. Esta segunda semana también hay planes y ha empezado bien: con música.
Deja de decir mentiras
Acabo de terminar de leer Deja de decir mentiras, de Philippe Besson. Se trata de una novela sencilla, corta, en la que el autor habla sobre todo desde sus pensamientos y recuerdos. Un amor adolescente que se perdió en el tiempo, la añoranza y esa especie de reencuentro años después con un final inesperado.
Se lee rápido y me ha gustado. Leeré más sobre este autor.

¿Playa?

A veces para desconectar debemos salir de nuestro entorno, por mucho que eso nos incomode y que dejar una rutina, tu día a día, te genere ansiedad, algo que para los demás sería inaudito, pero para otros como yo no lo es tanto.
No me gusta viajar, no, pero no por no ir a otros sitios, sino por romper con mi día a día. Siempre lo he pasado fatal por eso. Creo que es el motivo por el que viajo muy poco, aunque eso no significa que no lo haga nunca.
Para salir y respirar un poco, ¿por qué no hacerlo en el último lugar donde nadie esperase verte? En mi caso es la playa. Sí, he ido a la playa. Por mucho que me guste ver el mar o aquel paraíso que presentan esos sitios que son lo contrario de donde vengo, lugares montañosos, la playa para mí supone sol, mucho sol. Hay otras cosas que no entiendo y entre ellas está cómo puede disfrutar la gente de llenarse de arena hasta el agujero del culo… Por la tarde masticaba arena.
Málaga fue el lugar elegido, y con el wiccano hemos pasado un día que para él era muy importante, por lo que para mí también lo ha sido.





