Hoy se cumplen diecinueve años de mi mudanza a la que desde entonces es mi ciudad: Madrid.
Fue un cambio brutal, difícil, pero a la vez la mejor decisión que he tomado en mi vida, porque con aquella mudanza empecé a ser libre y comenzó el camino en el que fui encontrándome a mí mismo, hasta conseguir ser quien soy.
Han pasado muchísimas cosas en estos diecinueve años. Qué lejano veo ahora a ese Javier que soñaba a lo grande. Poco queda de él y, a la vez, sigo siendo el mismo.





