Vacaciones

Por fin, después de seis meses esperando, han llegado las merecidas vacaciones. Ultimamente estaba ya al límite de mis fuerzas y era algo que simplemente necesitaba. Me voy a relajar, a desconectar, a aprovechar para escribir, acabar proyectos fotográficos, ponerme con la música y hacer todas las cosas con las que normalmente tengo que ir corriendo para poder llegar a ellas.

También necesito aprovechar para dormir un poco y, por qué no, también perder el tiempo, que es algo que habitualmente no puedo hacer, simplemente porque no dispongo de tiempo para perder. Sé que soy una persona que hace demasiadas cosas, que siempre está muy ocupada, pero es algo que he elegido y no me quejo por ello. Me quejo por tener poco tiempo para poder hacer lo que de verdad me apasiona. Eso sí que no lo he elegido yo, pero las cosas son así. Si quiero hacer todo lo que me mueve por dentro, tiene que ser de esta forma. Eso, o me convierto en una persona convencional… y no sería yo.

De momento el domingo fui al concierto de Láudano, que siempre es un placer. Disfruté mucho de ellos, como siempre. Soy muy fan desde que empezaron, cuando tenían la tienda Orfeo en Logroño, donde iba a comprar mis collares y pulseras góticas. Recuerdo que por entonces yo era alguien muy inocente, como un niño que nunca ha salido de casa. Cuánto ha llovido y cuánto he aprendido. Láudano siempre ha estado a mi lado y puedo sentirme orgulloso de que con el tiempo se hayan convertido en amigos. Por la distancia nos vemos poco, pero siempre es como si hubiera pasado solo uno o dos días. Recibo tanto cariño, que me dura hasta la próxima vez.

Me quedan dos semanas por delante para disfrutar de mí mismo, de la vida irreal, y para descansar, porque ya pronto empieza la campaña navideña y hay que cargar las pilas.

Este año es también importante en mi vida. Septiembre verá cómo cumplo diez años viviendo en Madrid y también una edad con la que vuelvo hacia atrás, a sentir que tengo veinticinco años otra vez, a sentirme más vivo que nunca y con más ganas que nunca de hacer cosas… y vaya que si las pienso hacer. Ahora sí que no va a haber quién me pare.

Vuelvo a ser el que era. Físicamente y mentalmente. He dado un cambio como de la noche al día y no pienso volver a dejarme enredar por el estrés que ha estado años gobernando mi vida. Ahora soy yo el que tiene las riendas y no me voy a perder nunca más.

 

Láudano – Danzar (Sala Siroco, 3 de septiembre de 2017)

Esto se vivió anoche en la Sala Siroco. LÁUDANO interpretando Danzar, de su último álbum Quintaesencia.

Publicado por Ultratumba de Javier Herce en Lunes, 4 de septiembre de 2017

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