10 años…

Hoy hace 10 años que empezaste a formar parte de mi vida. 10 años desde que me convertiste en el hombre más feliz de este planeta. 10 años desde el día en que supe que los sueños se cumplen, porque mi sueño siempre fuiste tú.
Desde el mismo momento en que te vi por primera vez, con esa melena rubia y tu sonrisa tímida, supe que eras tú, que ibas a ser para siempre, que tú eras yo. Desde el mismo instante en que te vi supe que te quería, porque siempre te he querido. Solo tuve que esperar a que aparecieras.
Cada día de mi vida desde entonces doy gracias por poder estar a tu lado, por respirarte, por despertarme y que seas lo primero que veo, mi primer recuerdo del día y también el último. Tengo tantas cosas dentro de mí y todas son tú…
10 años en los que hemos vivido tantas cosas, siempre juntos, siempre teniendo claro que eso era lo importante, lo único que jamás iba a cambiar. No encuentro una forma de ser más afortunado. Me has enseñado a amar, a compartir, a ser mejor persona… a sonreír.
Me has enseñado que lo convencional no tiene que ser siempre lo correcto, que hay más formas de vivir, de querer y todos han visto que amar es solo eso, amar. Solo hay que tener el corazón en la mano y estar dispuesto a dárselo a la persona correcta. Hace diez años te di el mío y es por eso que sin ti no podría vivir, porque tú tienes mi corazón y sin él moriría.
Podría estar horas, días, toda la eternidad diciendo lo que significas para mí, pero ya lo sabes, porque mis ojos hablan. Puedes ver dentro de ellos y comprobar que estás en mi mirada, en cada cosa que pienso, que siento, que hago. Todo, todo gira en torno a ti, porque no concibo otra forma de vivir, porque tú eres mi vida y porque siempre será así.
Hace 10 años que apareciste para quedarte y estoy dispuesto a que pasen 10 más y otros 10 y otros 10 y otros 10, hasta que nos vayamos de este mundo juntos y allá donde nos manden, sigamos caminando de la mano por toda la eternidad.
No sé tú, pero intento recordar cómo era mi vida antes de ese ocho de noviembre de dos mil siete y, la verdad, no lo recuerdo, porque mi vida empezó el día en que te conocí.
Gracias por haberme completado como persona. Jamás, mientras viva, podré agradecerte que existas.
Gracias.

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