
Hoy comienzan mis tradicionales vacaciones de septiembre y, como siempre, bien merecidas. Van a ser dieciséis días en los que voy a poder dedicarme a mí y a estar con el wiccano, que ahora me necesita. Tenemos planes, como mi cumpleaños, un viaje rápido a la playa, puede que a Logroño, y mi plan principal, escribir.
Acabo de llegar a las cien mil palabras de mi ensayo autobiográfico basado en mi autismo y mi superdotación. Aún me queda la recta final, pero estoy muy orgulloso del trabajo que estoy haciendo. Esta mañana me he puesto a leer las primeras páginas y me he sorprendido al descubrir todo lo que transmito, que es ni más ni menos que lo que quería. Además, está siendo mi mejor terapia, porque con cada recuerdo estoy analizando mi vida y, sobre todo, a mí mismo. Escribir este libro está siendo para mí incluso más importante que ir todas las semanas a terapia en la clínica donde me diagnosticaron.
Escribir mi vida desde el principio está suponiendo ver todo lo que he vivido de una forma muy diferente a como lo recordaba, porque ser consciente de que soy autista lo está cambiando todo. Está reescribiendo mi historia.
Espero acabarlo este mes. No sé si alguien querrá publicarlo, pero sí que sé que va a quedar el libro que quería escribir.





