
La parte buena de tener tu diagnóstico y saber que eres autista es que ese conocimiento te da las herramientas que necesitas. No tienes por qué saber cómo actuar ni hacer ejercicios de ningún tipo. Es el CONOCIMIENTO. Con eso detectas las cosas que te estaban haciendo mal y que aguantabas sin ser consciente de que a ti te afectan más que a cualquier otra persona.
Saber que tu cerebro es diferente y que reacciona de otra manera te hace detectar qué cosas son las que te provocan ansiedad, por ejemplo.
En mí puede resumirse que diciendo que casi cualquier cosa me produce ansiedad, pero lo social mucho más. Ya tengo ese conocimiento, que para mí es un poder. No tengo que obligarme a hacer cosas que me perjudican si no es necesario.
Por ejemplo, reuniones de trabajo, que suelen ser con mucha gente, no las puedo evitar, pero otras situaciones sí, como los viajes.
Suelo viajar solo cuando voy a Logroño a ver a mi madre y siempre me toca alguien sentado a mi lado en el tren o el autobús. A veces, si hay muchos asientos libres, lo que solía hacer era cambiarme, pero no era lo habitual. Estar acompañado siempre ha sido muy desagradable e incómodo para mí. Muchísimo. No sabía por qué, pero ahora sí lo sé.
Por eso en mi próximo viaje a Logroño me he pagado dos billetes. Sí, he pagado el doble para poder ir solo, porque lo he pensado mucho y creo que me compensa tener esa tranquilidad de no viajar con tanta ansiedad, que acabe agotado. De esta forma iré más tranquilo, más a gusto y, por qué no, como un marqués.
Sí, el conocimiento es poder. Mi arma más poderosa.






