
Siempre he sido una persona que se hace muchas preguntas. Preguntas sobre los demás y, sobre todo, sobre mí mismo. Yo soy el primero que necesita comprenderse, para entender así también cómo desenvolverme en el mundo y cómo poder seguir creciendo, aprendiendo y tomar nota de mis errores. También he sido siempre autocrítico y muy perfeccionista, cosa que ha hecho que siempre intente dar lo mejor.
Estos días me estoy preguntando por qué sigo escribiendo este blog, que nació hace nada menos que veintitrés años. La gente ya no lee blogs o, al menos, no como antes. ¿Por qué lo hago entonces? ¿Por mí mismo, por añoranza, por costumbre? No lo sé. Puede que por una mezcla de esas tres cosas.
El caso es que de momento no me apetece dejar de hacerlo y, no solo eso, sino que me gustaría recuperar el espíritu de los primeros años, donde mi pensamiento era más transgresor y más visceral. Ahora se ha limitado a “He estado en el estudio”, “Estoy escribiendo esta novela”, “Soy autista y superdotado”… Creo que eso, si no hay personas que me sigan por quién soy, no interesa.
Chuck Palahniuk, Dennis Cooper, Bret Easton Ellis y Douglas Coupland eran mis escritores de cabecera en esos años, mis referentes, y su forma de pensar me tenía atrapado. Ese es el espíritu que quiero recuperar. Siguen siendo referentes en mi vida y ahora toca recordar esa pasión del principio y recuperarme a mí mismo, al Javier artista.
¿Podré?
Sí.





