
Ayer una luz se apagó en la tierra, pero brillará por siempre en el cielo y, sobre todo, en mi corazón. Mina, mi pequeña, no pudo más y se fue. Tenemos el alma rota y una etapa entera se cierra con su partida. Ahora está con Vampy y espero que las dos juntas nos cuiden allí donde estén.
No tengo palabras para describir la tristeza, el vacío y el dolor, pero a la la vez, quiero celebrar su vida, lo feliz que fue y lo feliz que nos hizo. Sobre todo celebrar el ejemplo que ha sido, lo fuerte y las ganas de vivir y de salir adelante en un año y tres meses enferma, muy enferma, y siempre alegre. Nos dijeron dos meses y nos ha regalado mucho más. Sé que es para alegrarse, pero yo ahora mismo solo puedo llorar. Mañana sonreiré.





