
Se acabaron las vacaciones. Duraban solo una semana y mi plan inicial era descansar, pero no ha podido ser. Mina tuvo una crisis y he estado haciendo de enfermero día y noche. Pensaba que la íbamos a perder, pero no ha sido así. Subiéndole la medicación se ha ido recuperando un poco. Al menos estando de vacaciones he podido estar pendiente de ella.
Lleva tanta mediación en el cuerpo desde hace un año, que eso la está debilitando mucho por días. Aun así, ella no pierde el apetito y sus ganas de vivir. Nos está dando una gran lección. El plan de darle la mejor calidad de vida posible sigue siendo la prioridad y la verdad es que, pese a los efectos secundarios de las medicaciones que la vuelven casi hiperactiva, se está portando muy bien.
De todas formas sí que he podido salir por el día, pese a la lluvia, y dar paseos, celebrar el cumpleaños del wiccano, y disfrutar del tiempo libre.
Estos días también quería grabar el videoclip del que va a ser el single que dé nombre al nuevo álbum pero, entre la lluvia y que en el dentista me hicieron una buena herida en la comisura derecha del labio, no pudo ser. Intentaremos hacerlo dentro de una semana más o menos.
De momento el single del remix house de Make Me Free está programado para este viernes y, aunque la distribuidora no lo ha confirmado aún, una semana después, espero que llegue a tiempo. Aún no he recibido la demo del siguiente remix, pero no importa porque de momento sigo con el plan y todo va más o menos según lo previsto.
Estos días también estoy con la corrección de mi nueva novela y, aunque cada vez me cuesta más concentrarme y organizarme sin despistarme, intento que mis momentos lúcidos y de inspiración sean productivos. Es algo a lo que debería estar acostumbrado, pero de verdad que cada vez me cuesta más. Hace diez años ya habría tenido la corrección terminada, pero solo llevo una cuarta parte.
Paciencia, Javier.





