Se acabaron las vacaciones.

Ha sido solo una semana, pero la he disfrutado y aprovechado tanto, que me ha parecido un mes. Así sí que se pueden tener vacaciones. Sobre todo las acabo hoy con la sensación de haber hecho algo bueno, muy bueno, en mi viaje a Logroño. Al final no fueron cinco canciones, sino cuatro, pero podría haber dado tiempo a todo, solo que una la quiero cambiar. Lo importante es que lo que está terminado tiene muy buena pinta y que estoy deseando escuchar el resultado final.

El martes, segundo día en el estudio de grabación, iba más tranquilo, ya que el día anterior habíamos hecho tres canciones, por lo que teníamos todo el día para hacer dos, así que daría tiempo de todo, pese a no contar con que, aunque no estaba afónico y mis cuerdas vocales sonaban bien, sí estaban muy cansadas por las ocho horas de trabajo cantando a pleno pulmón el día anterior, cosa que iba a notar en que había que repetir varias tomas, pero al final todo salió bien.

Al llegar a IraeStudio lo que hicimos Alberto y yo fue revisar todo lo grabado el día anterior para valorar si repetíamos alguna toma y sí, repetimos varias de dos canciones. Casualmente la primera que grabamos no hubo que tocarla. Dedicamos la mañana a volver a grabar esas partes buscando ese punto de exigencia. Yo encantado porque, si por mí fuera, repetiríamos todo hasta la saciedad. Soy de hacer muchas tomas buscando la perfección, ya que nunca estoy conforme conmigo mismo. Menos mal que está ahí Albert para pararme y para aconsejarme. Como ya me conozco, lo que hago es fiarme de él y si me dice que está bien, es porque lo está. Además, he aprendido a mirarle a la cara cuando escuchamos algo que he grabado y le noto enseguida si le parece bien o mal. Alguna vez, solo viendo cómo tuerce un poco el gesto, sin que diga nada, le digo yo: «Repetimos, ¿verdad?», y asiente con la cabeza. Él también es muy exigente y si le parece que está bien, es que lo está.

Además, una de las grandes satisfacciones que me he traído de este viaje a Logroño es la opinión de Alberto. Me dijo que él me ha visto crecer vocalmente durante este año y medio, que el cambio ha sido brutal y que esta vez ha notado una mejoría en el control bastante importante. Sobre todo, una vez que hemos terminado, me ha dicho que estaba todo muy, muy bien, que le gustaban mucho las canciones que había compuesto y, sobre todo, que no las podía haber cantado mejor. A ver, yo opino que sí, pero ese es un problema que está en mi cabeza y al que me tengo que acostumbrar. Sé que la próxima vez lo haré incluso mejor y, sobre todo, sé que puedo dar muchísimo más, pero el punto en el que estoy ahora, y con esa opinión, ya me quedo contentísimo y satisfecho.

De los temas nuevos sobre todo hay uno tan pegadizo, que estoy deseando sacarlo. Está lleno de ritmo y su letra se queda en la mente (ese «No, no, no, no, no»). De todas formas, va a haber que esperar, porque no voy a soltar estas canciones nuevas tan pronto. Quiero seguir grabando varias canciones para tener mi primer álbum acabado antes de que acabe el año. De momento tengo seis canciones terminadas y seguramente antes del verano grabemos otras tres más. Depende de cómo vaya mi trabajo con la producción de los nuevos temas.

Al acabar por la mañana, en la que solo nos dedicamos a mejorar el trabajo del día anterior, me fui a buscar a mi madre, porque íbamos a ver a mis sobrinos y mi hermano mayor. Estuvimos un rato en su casa y nos fuimos a comer. A las cuatro y media había quedado con Alberto y teníamos poco tiempo, pero esas tres horas que estuve sin cantar le vinieron muy bien a mis cuerdas vocales, ya que mi voz sonaba muchísimo mejor.

Ya en el estudio nos quedaban dos temas lentos nuevos y empezamos por la canción que escribí y grabé el año pasado para la que iba a ser mi nueva novela y que después cancelé. Como esa canción es muy personal para mí, no quería desecharla, pero a la vez quería darle una vuelta, porque para mi gusto le faltaba algo, así que hice nuevos arreglos, cambié dos pistas en la producción, le subí el tono y quedaba bastante mejor, a falta de ver si eso se reflejaba en el estudio, como así fue. Al acabar grabarla (en muy poco tiempo teniendo en cuenta que hago varias voces y que al final se oyen hasta cinco voces mías diferentes a la vez) la escuchamos, repetimos las estrofas y quedó tan bonita, que como el resultado final sea mejor, va a ser una de mis mejores canciones. Tiene una estructura que puede parecer extraña, pero la armonía de las voces creo que la lleva a otra dimensión. Es una clara candidata a ser el nuevo single pero, como ya he dicho, eso va a esperar. Antes de sacar nueva música, quiero exprimir más Salir de Aquí.

Probamos a grabar la segunda canción, pero no funcionaba. El tono era muy alto. Aunque podía cantarla, una canción que cuenta una historia tan triste tiene que transmitir algo diferente, así que le dije a Alberto que no quería perder mucho tiempo intentando grabarla, porque sospechaba que eso iba a pasar. Prefería no hacerla y darle una vuelta para la próxima vez. Aun así salir de allí con cuatro canciones terminadas en dos días está muy, muy bien. Las tres nuevas creo que van a quedar geniales y la versión lenta de Salir de Aquí también va a sonar muy bien. Mi voz está mucho mejor ahora que la última vez que fui al estudio y eso se va a notar en estas canciones.

Al acabar, con la satisfacción del trabajo bien hecho, me fui a dar una vuelta antes de volver a casa con mi madre, cenar y descansar, puesto que mi autobús de vuelta a Madrid salía por la mañana pronto.

Al alejarme de Logroño tuve otra vez esa sensación de tristeza viendo a mi madre quedándose sola diciéndome adiós. Jamás me voy a acostumbrar. Son tantas las sensaciones que me vienen, que no lo puedo evitar. Recuerdos, preguntas, pena… Son demasiadas cosas. Sobre todo porque sé que a ella le pasa lo mismo que a mí.

A las dos de la tarde ya estaba en casa esperando a que llegara la magia del wiccano y disfrutar del resto de la semana desconectando, paseando, leyendo, escribiendo… Hasta hoy.

Sí, han sido unas buenas vacaciones. Mañana vuelve al vida real para recordarme cómo son las cosas en realidad, pero al menos volveré sabiendo que he hecho algo importante, que he descansado, he desconectado y he tenido una gran, gran semana de vacaciones.

Author: Javier Herce