Se acabaron las vacaciones

Último día de vacaciones. Han sido cortas, pero las necesitaba como respirar. El sábado de la semana pasada, el último día que trabajé, tenía un dolor muy intenso en el hombro malo, lo que era una señal que me decía que, o descansaba, o acabaría otra vez en el hospital con el brazo inmovilizado. Por suerte ese mismo día empezó el descanso. El dolor duró hasta el miércoles, pero ya está todo bien. He aprendido a hacer ciertos ejercicios cuando me dan las crisis de dolor y eso ayuda a que dure menos. Sé que con todo lo del coronavirus, esperar a que me llamen para que me den de una vez las ondas de choque es un poco esperar lo imposible, pero es que en noviembre me pusieron en lista de espera y hace ya dos años y medio de la primera crisis de dolor. Cuanto más tiempo pasa, más crisis, así que no veo el momento de que me sometan a esa tortura que acabará con todo. Resulta irónico. Para que acabe el dolor, tienen que darme unas sesiones muy dolorosas. Dolor con dolor se cura.

Solo una semana de vacaciones, pero ha sido maravillosa en cuanto al descanso, pese a que reconozco haber estado un poco agobiado por el tema editorial y no he dormido demasiado, aunque físicamente he descansado y, lo que es muy importante, he avanzado mucho la nueva novela. También he dado unos toques a las composiciones nuevas. Quiero que este segundo disco quede redondo (nunca mejor dicho). Tengo unas treinta demos instrumentales hechas para empezar a componer las canciones y de ahí es muy probable que mínimo salgan quince buenas. Esta vez quiero grabar más canciones para tener dónde elegir.

Lo bueno dura poco y las vacaciones no iban a ser menos. Mañana vuelve la vida real y esta semana pronto habrá sido un espejismo. Como siempre.

Author: Javier Herce