
Por fin septiembre está a punto de empezar y ya queda poco para que se acabe el eterno verano. Además, en una semana comienzan mis vacaciones. Van a ser dos semanas que necesito. Después ya vendrá la rutina con el comienzo de la campaña navideña.
En verano nunca pasa nada y siempre he tenido la sensación de que el mundo se para. Yo soy de las personas a las que no les gusta parar y no entiendo cómo, por norma, es llegar el verano y parece que el mundo deja de girar. Entiendo que todos estén deseando tener vacaciones, pero veo algo de borreguismo en que solo se piense en ir a la playa. Desconectar está muy bien, pero parece demasiado establecido que se haga en verano. A mí en invierno también me gusta desconectar y descansar. Mis vacaciones siempre son en septiembre y este año además también me he cogido una semana para Halloween.
Por otra parte estoy muy centrado en la escritura de mi ensayo autobiográfico sobre el autismo. Ya he pasado de las noventa mil palabras y está siendo un verdadero ejercicio de autoanálisis. Me está ayudando a comprender muchas cosas que me han ocurrido, comportamientos míos y de la gente que me ha rodeado y el porqué de muchas cosas, sobre todo por qué escribo y tengo esa necesidad de crear. Sin saberlo, toda mi vida ha girado en torno a mi autismo y mi superdotación y escribiendo este libro lo estoy viendo mucho más claro.
Septiembre también va a ser el mes en que lo termine y va a terminar siendo un gran trabajo. Lo presiento.





